Marzo 2007

You are currently browsing the monthly archive for Marzo 2007.

Orgasmo. No puedo quitarme esa palabra de mi cabeza. No puedo dejar de imaginarla encima de mí, jadeando, mientras clavo mis dedos entre sus cabellos, y los aprieto, como si quisiera empujarla más y más hacia mí… hasta quedar allí, dentro de ella, para siempre… y, viviendo en éxtasis infinito, ser felices hasta la hora de morir. ¿Existiría la muerte si desde que nacemos pudiésemos ser totalmente felices? Creo que la muerte en el ser humano es un sistema de autodefensa; acumulamos tanto odio, envidia, hastío y resentimiento en vida que, si viviéramos con tiempo indefinido, un día explotaríamos, acabaríamos con el mundo entero, tal vez trabajaríamos para hacer una bomba atómica que destruyese todo el universo completo. La naturaleza lo sabe y, por eso, tenemos que morir. ¿Sino quien me explica porqué después de tanto desarrollo el cuerpo no pueda vencer algo tan simple como un reloj biológico? ¿Por qué debemos arrugarnos y morir? Estamos condenados por estúpidos; y si por alguna razón un ser humano deja de ser estúpido y aprende a ser libre y feliz, hay tanta desidia, odio y estupidez a su alrededor, que tarde o temprano se contagia, enferma… y muere…

Algo así es la maraña de pensamientos que tengo, mientras permanezco en la oficina de mi jefe, envuelto entre papeles, computadores, escritorios y cámaras de seguridad. He regresado a la empresa, le pedí a mi jefe su portátil para conectarme y ver si Myriam estaba en línea. No, no lo está. Ni en el Gtalk, ni el Messenger, ni en ninguna parte.

¿Se habrá arrepentido? ¡Demonios! Intento llamarla desde el teléfono de la oficina: nada. Seguro se echó para atrás; tardé demasiado tiempo en salir, las mujeres son muy indecisas: un segundo dicen que te aman y al otro ya se cansan de ti, pero, si te comportas y tienes paciencia, es posible que vuelvan a ti y así sucesivamente. Como un semáforo, digamos. Tuve mi oportunidad: estaba en verde y vi cuando se desconectó, cuando cambió a amarillo; pero no hice nada… Es como la vida: el amarillo es la primera cana que te sale, ese pequeño dolor de espalda, 1 punto más de miopía… pero nadie hace nada para cambiar… Y yo soy como los demás, la vida me da campo libre: juventud, salud, creatividad, fuerzas… y sin embargo no hago nada para avanzar, para tomar otro camino. Una advertencia y sigo allí… Hasta que llega el momento en que no puedo hacer nada para cambiar las cosas.

Rojo.

Me paso las manos por el rostro, me lamento una y otra vez: desesperado.

-Hola. Si has cambiado de opinión no tiene importancia, nos vemos mañana u otro día. Sólo responde para saber que estás bien, por favor. No estoy molesto ni nada… -le escribo, mientras siento que la úlcera que me acaba de salir, va a reventarse.

Me hundo en el asiento. Ya no hay aventuras; sólo papeles, dinero, transacciones, etcétera. Abro mi blog, empiezo a escribir con rabia, es mi única defensa, mi única escapatoria: clavarme un bolígrafo en el pecho y que salgan palabras, palabras, palabras y más palabras hasta poder respirar aliviado.

Mi jefe entra a su oficina a buscar unas carpetas. Me ve concentrado:

-¿Cómo va el trabajo? -Me dice animado

-¡Muy bien! -respondo con una semi-sonrisa.

Mi jefe me mira, preocupado. Yo intento contener mi tristeza. Después de todo él no tiene la culpa. Gracias al trabajo estoy acá en Caracas; sólo fue mala suerte, falta de temperamento para desligarme en el momento preciso. Mi culpa. Qué se yo. Aún todo sigue en rojo y sólo me queda esperar que las cosas cambien.

-¿Has logrado hablar con ella? -me pregunta.

-No. -respondo abatido.

-¿Pero ella no te dijo al menos el nombre del hotel donde se estaba quedando?

-No. Sólo me dijo que quedaba a dos cuadras del centro comercial Muchas Tiendas.

-Sabes -me dice mi jefe- yo creo que sé cual es ese hotel.

No conforme el gobierno con la excesiva campaña electoral que, sin lugar a dudas, fue costeada con dinero del estado, en las pasadas elecciones. Camino a la playa el año pasado, días después del triunfo del candidato oficialista, nos encontramos con tantos afiches y propagandas de tantos tamaños y todos llenos de color (rojo, por supuesto) que prácticamente quedamos mareados. Aún no entiendo muy bien los mecanismos que mueven todos mis pensamientos, pero, extraño o no, en cada bonita pancarta rojita veo un plato de comida arrancado de las manos de un niño. “El presidente ha cumplido todo lo que ha prometido menos acabar con la pobreza y los niños de la calle” -dice un amigo. Y no hace falta recorrerse toda Venezuela para constatar tan triste verdad.

Ahora, lo que venía a contar el día de hoy es que, en mi pasado viaje a Caracas, no podía contener la emoción por descubrir qué tipo de pancartas, afiches, etcétera, nos tenía preparado el gobierno para distraernos esta vez. Porque acá en Venezuela, los niños no atormentan a sus padres contando: raya, raya, raya, raya… o, árbol, árbol, árbol… o, poste, poste, poste… acá el juego predilecto mientras se recorre el camino es contar: Chávez, Chávez, Chávez… Y seguro que llegas a contar más de mil antes de llegar a casa, no importa que tan cerca vayas.

Pero, hay una creatividad increíble en quien se encarga de hacer estas publicidades -cualquiera podría atreverse a decir que el gobierno no se encarga de hacer otra cosa que labores de difusión, sobretodo cuando sales a la calle y te roban enfrente de un puesto de policia y no hay nadie (policías) que vengan a auxiliarte y te preguntas ¿Qué tanto hace el gobierno? Puede que ahí esté la respuesta-. Así que, sin desviarme mucho otra vez, tenía la duda de qué iba a conseguirme ahora: aquí está la respuesta:

Darle la concesión a la verdad …es no renovar la mentira.

¿Y esto qué es? Pues cuanta pared atravesada había en la autopista y la carretera pintada con un elaborado graffiti, demasiado elaborado como para pensar que lo habían hecho cuatro pillos. Pero, vamos a quedarnos con la duda, después de todo no iremos a pensar que el gobierno gasta ahora millones de bolívares en atacar a un canal de televisión que, aparte, ya tiene la amenaza de que saldrá del aire en pocas semanas.

Ok, ahora ¿Cómo llegó este afiche a una cartelera del metro de Caracas?

Llegó porque el gobierno se gasta millones de bolívares del dinero del pueblo, y usa los servicios del pueblo, para hacer una campaña donde a parte de tirar el dinero, se atropella a un medio de comunicación (a la libertad de expresión completa, diría yo), y aparte bajo el cinismo más bajo e hipócrita que pueda imaginarse:

RCTV, canal que no sólo es el que tiene más años al aire, sino mayor audiencia, día a día no hace más que ir a todos los sitios donde un venezolano necesita ser escuchado, bien sea porque se le cayó la casa, o le mataron a un familiar, o le despojaron de su puesto de trabajo, o tiene meses sin cobrar el sueldo, etcétera, etc. y darle voz y voto para que pueda expresarse. He ahí la “mentira” e ahí el canal “golpista” simplemente porque no tiene temor alguno en sacar las verdades e inauditos huecos que hay en esta revolución; que mientras gasta millones de dólares en movilizarse a Argentina, por ejemplo, y armar un gran parapeto para hablar de socialismo, de atropellos imperialistas, de magnicidio, de cubrir las necesidades básicas del pueblo. Estas son las realidades que nos encontramos día a día:

Esto que ven ahí es una “escuela” a más de un año que empezara su “reconstrucción”.

Y esto, la “comida” que obstinadamente pretenden darle a nuestros niños, aun cuando ya se ha denunciado lo mismo varias veces. (Imagínense si esto es con periódico en mano, a los ojos de todo el mundo, cómo será si no hay un medio que pueda denunciarlo).

Dos botones de las grandes obras reales de un gobierno que lucha verdaderamente por los intereses de su pueblo.

Y queda mucho por decir… la próxima semana continuo, si es que aún mi blog tiene concesión.

_______________________________

El próximo post será la continuación de mi historia. Espero que todos tengan una excelente semana. Y si la lluvia ha llegado a tu ciudad, no te pierdas un buen chocolate caliente en compañía de algún ser querido.

Un abrazo a todos.

Hoy escribí otro Post sobre actualidad, pero es fin de semana, y mejor reposar un poco. Así que pensé dejarles un pequeño poema que escribí no hace mucho. ¿Qué les parece? Tiene un poco que ver con la historia que continuará en un par de días. Stay tuned.

_________________

Un cierto placer masoquista.

Dolor confundido con vanidad.

Egoísmo.

Querer ser libre sin que tú lo seas.

Impotencia ante tu juventud invaluable

Tendrías al mundo a tus pies sin mover un dedo

Una cierta envidia

Ojos vidriosos…

llenos de lágrimas tan frustradas como para atreverse a salir

Dolor ahogado,

tal vez absurdo;

tener que volver a dejarte por asuntos de trabajo

(cuando apenas si llegué a tiempo esta última vez)

¿Te habría perdido?

(Lágrimas que se acumulan como cristales rotos. dolor en mis ojos)

entender que no hay nada en el mundo que me importe más que el sustento que me das con tus besos

¿Podrían mis manos crear algo más valioso que tus labios?

Y sin embargo debo irme de nuevo…

Partir con la cabeza llena de recuerdos, dudas… Incertidumbre

(y mis dedos aún impregnados de tu olor)

¿Seguirás ahí junto a mí como ese cosquilleo que dejaste en mi boca?

¿Llegaré a tiempo la próxima vez?

Preguntas sin respuesta.

Impaciencia.

Un cierto placer masoquista.

Vanidad disfrazada de dolor.

Ella está aquí, en la misma ciudad que yo, ha venido desde muy lejos. No acordamos vernos, no venimos a vernos. Todo fue sólo una casualidad: a matter of chance. Hace tiempo que leo su blog, y ella el mío. Hace tiempo que entro a su espacio rogando que haya colocado una nueva foto o silueta de aquella hermosa mujer semi-desnuda: sólo yo sé que es ella. Me lo ha confesado en una de las cortas y pocas conversaciones que hemos tenido. No estamos enamorados: apenas si nos conocemos; somos sólo dos poetas a la deriva en dos puntos alejados de este mundo moribundo. Ahora estos puntos se acercan:

Ella se conecta al gtalk. Cambiamos un par de palabras: nos damos cuenta que estamos en la misma ciudad. Son casi las nueve, es tarde, aun estoy por salir de una reunión con un cliente. Ella está en un hotel: a duras penas logró conseguir una habitación, de 20 camas pequeñas: era todo lo que quedaba. Sin embargo ha tenido suerte. En la oficina tenemos todo el día llamando a todas partes y yo aún no tengo donde quedarme. Le pregunto si podría darme un lado, si podría ser su roommate esta noche. No siento que soy demasiado atrevido, porque en el fondo no guardo ninguna mala intención. Después de algunos minutos ella parece convencida: acordamos vernos en el restaurante, luego de allí ella decidirá. Ok, le digo. No temo que me deje fuera luego. Somos dos poetas y para mí los poetas somos hermanos. Además coincidimos en nuestra banda preferida. Para mí todo el que oye esa banda es mi hermano también. Tampoco creo que el incesto entre este tipos de hermanos esté mal. Pero en realidad no pienso en sexo. Sólo me imagino allí… llegando tarde al restaurante. Ella ya me espera en una mesa ¿O yo la esperaré a ella? Todos los días me toca vivir exactamente casi lo mismo: hasta los días en que me esfuerzo para hacer algo diferente. no me importa en lo absoluto si pasa o no algo entre nosotros: sólo quiero conocer a una nueva persona, una mirada, un choque de copas, una cena inédita, una larga y grata conversación: algo distinto, especial: una aventura.

Sin embargo no quiero ser irresponsable, aún no ha finalizado la reunión con el cliente, en breve vendrá y tendremos que seguir conversando sobre asuntos importantes. Pero tampoco puedo permanecer más aquí, ahora mi mente, mi alma y casi diría que mi cuerpo, están allá, en alguna mesa de ese restaurante:

El cliente llega, le explico brevemente lo que pasa, le digo que necesito marcharme; él me insiste, debemos hablar, le pido un minuto a ella… conversamos: el portal debe llevar esto, no, mejor aquello, tiene que tener esta información y no esta otra, me quiero ir, necesito irme, debemos hacer el lanzamiento pronto, hay que hacer una etapa de prueba, probar la información, entrenar al personal, el reloj avanza y la vida se te va trabajando… te mueres y nunca viviste, de pronto hacer encuestas sobre qué opinan sobre el nuevo sitio, sólo haces dinero para que tus hijos te compren una bonita urna y después que te entierren, ellos desperdicien todo lo que acumulaste comprando en una hummer, hay que cambiar el banner, hay que agregar más banners, más publicidad, más grande ¿Sabes cuánto dinero se cobra por un banner de más de 400 píxeles? hay que redistribuir los espacios, vender más, hacer más dinero… dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero, dinero…

¡BASTA YA!

Reviso mi messenger: la chica se acaba de desconectar. Lo siento, debo irme: replico. Salgo apresurado, tomo un taxi, la llamo:

No contesta.

Respiro, fallas técnicas, seguro:

Llamo de nuevo.

No contesta.

Tercer intento, cuarto, quinto, sexto… décimo: nada, nada, nada, nada…

Aprieto el cheque que recibí esta tarde: quiero romperlo, quiero arrojar el celular nuevo ultra delgado con cámara de 5 megapíxeles que compre la semana pasada: quiero verlo romperse contra la pared: quiero decirle al mundo que me importa una mierda sus asuntos importantes, sus negocios, sus noticias, sus estadísticas, sus cuentas, sus contratos… Cambio todo lo que tengo en mi cuenta corriente por una aventura, por vivir de nuevo. Quiero ser Miller aunque me toque dormir en una plaza, quiero ser Whitman, quiero ser bandini: quiero una vida diferente: heroíca.

Sin embargo ahora sólo puedo quedarme viendo cómo la única parte de mí y de mi vida que me importa agoniza entre mis manos sin que yo pueda hacer nada para detenerlo… y ella aún no contesta.

Estabas triste porque mi nueva historia no estaba dedicada a ti.

-No te preocupes -te dije- la persona para quien escribo ya es sólo un mito.

-No entiendo. -replicaste

-Ya la he dejado de querer. He dejado de querer a la segunda persona que más amé en la vida.

Callaste.

-¿Qué tienes? -proseguí

-Temo que te pase lo mismo conmigo.

-No… es distinto.

-¿Por qué? -(tu pregunta se veía venir)

-Tu eres diferente… La razón por la que dejé de amarla a ella es porque, a pesar de que somos como dos almas gemelas, al pasar el tiempo ella no ha hecho más que destruir su esencia, que darle la espalda. Estamos hechos del mismo material etéreo, sin embargo somos dos caras opuestas. Y ella no es feliz. Si lo fuera, no habría problema. Sería yo quien se cuestionaría. Pensaría que soy quien está equivocado, que soy un tonto ¡Tú me conoces, sabes cómo reaccionaría! Pero, no, es lo contrario. Tampoco me deja acercarme porque si esto o lo otro; pese a que igual no deja de repetirme que me quiere; y yo podría… o ella podría, sin mí, en cualquier caso… Es como si se estuviese castigando. No puede detenerse un segundo. Está como todas las locas personas de este mundo que no pueden tomarse un momento para pensar; todo es correr de un lado a otro, sin lógica ni motivo, todo el día, a toda hora, hasta que un día tienes 70 años y osteoporosis o algo así, es decir, sin poder seguir corriendo, y forzado a estar quieto, a enfrentarte contigo mismo, te das cuenta que aunque pareciera que hiciste cien mil cosas en tu vida, al final no hiciste absolutamente nada importante… nada por lo que mirar tu pasado con alegría y disfrutar en tus últimos años la satisfacción de haber tenido una vida auténtica, grande. Al contrario. Mientras estás joven mantienes la farsa hasta el final, así que luego la vejez se convierte en un infierno, no porque la muerte se acerca, sino porque te das cuenta que jamás te acercaste de verdad a la vida. ¿Qué estaba diciendo? En fin, tú me entiendes… desde el principio; desde aquel día que salimos almorzar… ¿Me invitaste tú a mí o yo a ti? No recuerdo… Sólo se que me dije: “esa chica sabe quien soy yo, más que mi propia familia, que mis amigos, que todos…” En tan pocas palabras describiste tan bien todo lo que yo sentía cada vez que me levantaba, cada vez que iba al trabajo… En fin…

***

Sin embargo, cuando escribo estas líneas ya sucedió aquello que temías. Me engañaste. Podría soportar que me fueras infiel con diez hombres a la vez, que me cortaras un brazo, que me arrancaras el corazón sólo para jugar un poco con él y luego lo dejaras tirado. Que quemaras el diario donde guardo todos mis recuerdos y tiraras mis libros a un río. Que partieras mi guitarra en dos y me la arrojaras a la cara. Pero un engaño, aunque sea pequeño, es una grieta que termina por romper todo el delgado hielo que sostiene el afecto entre dos personas, es un vidrio roto que causa un incendio en el bosque, es una pequeña chispa dentro de una estación de servicio: y ha explotado, se ha roto la confianza que te tenía y la completa sinceridad que alguna vez debió existir entre nosotros ¿Y qué más se puede esperar de un ser humano que confianza y sinceridad?

Ella

Acaso no es por ella que me levanto cada día aunque no quiera?

Acaso no es por ella que sigo peleando con las mismas fuerzas que perdí hace ya mucho tiempo?

Acaso no es por ella por quien levanto mi espada y la agito contra el destino, cuando en realidad no quisiera más que clavarla en mi propio pecho?

Pero no es ella quien hace que toda esta lucha no sea absurda?

Cada mañana me levanto y grito para mis adentros ¡Todo esto es por ti, sólo por ti!

Y trato de imaginar cuánto daría de mí si estuvieses aquí en carne y hueso…

porque todo esto que ahora hago, se lo obsequio a la mujer que habita en un rincón de mi imaginación.

Relato aislado, sin pretensiones ni correcciones. Sigo ocupado con el trabajo; pero hoy taciturno y lleno de recuerdos, quise dejar algunos por acá… Aunque al final lo que uno piensa difiere tanto de lo que termina siendo plasmado… ¿Por qué?

Quito la cortina. Observo. Un tercer piso es suficientemente alto para ver gran parte de mi ciudad natal. Taciturno observo algunos sucios y viejos tejados o techos de zinc sostenidos por piedras y bloques. Imagino las vidas tristes de quienes habitan esas casas. Cada casa una historia. O muchas.

La siento apretarse contra mí, sus pezones, aún erectos, rozan mi espalda. Pero aunque tenga a una mujer joven, desnuda, hermosa, detrás de mí, en mi presente, no puedo apartarme de este pasado que me arrastra como una canción hipnótica… llamada nostalgia.

Me besa el cuello, y luego se queda mirando por la ventanilla. «¿Dónde vives?» «Mi casa queda a unas cuatro cuadras hacia la derecha. La casa de mis abuelos, quiero decir. Pero ahora estaba pensando en mi infancia, quería mostrarte el edificio de ladrillos donde vivía entonces, creo que está por esta avenida… o tal vez por esta otra… Ah, ahí está la torre de la iglesia ¿La ves?» Me aparto, ella se esconde tras la cortina a la vez que la rueda un poco, para ver mejor. «Es bonita» «Sí», le digo, mientras yo también me quedo mirándola. Lo que ella no sabe es que este pueblo también es extraño para mí. Me concentro con todas mis fuerzas y apenas puedo verme regresar por esas calles, del colegio a mi casa, con el pesado morral lastimándome los hombros y el sol quemándome la cara.

«Cuanto detesté mi infancia… y mi adolescencia». «¿Por qué?» «Tal vez por todos los problemas con mis padres. Tal vez por la futilidad de lo que aprendíamos en clase». Terminé la frase con la boca cerrada: Tal vez porque, aunque en ese entonces no lo comprendía, no tenía a mi lado a nadie que encajara en el pequeño mundo que tejía… ni aún lo tengo.

Sin embargo en aquel entonces me creía mucho más débil que ahora: la crisálida del gusano de seda que anhela su gloriosa metamorfosis aparenta ser más insignificante que los gusanos que trepan palos y muros, arrastrándose, orgullosos…

Y estaba ella… Yo que me quejo de no haber tenido nunca un gran amor en mi infancia, aún la tengo a ella, entre todos los recuerdos de más de quince años que ahora no alcanzarían a llenar un día completo, si pudiera unirlos a todos…

Estaba también mi padre, el padre al que amaba y apreciaba con todas mis fuerzas, cuando no lo conocía realmente…

¿Y de qué me sirve saber ahora como es realmente si eso me hace infeliz?

«Cuando eramos niños veíamos el mundo inmenso y cada rincón, cada casa, cada calle o ciudad, como un escenario magnífico donde sucedían grandes aventuras. Ahora todos los sitios dan igual. Lo que no sabíamos entonces es que la única aventura posible es hacia dentro, y el hombre que ansió revelar todos los misterios, mató todas las aventuras posibles, y ahora está enterrado, bajo todos sus conocimientos, decepciones y desilusiones. Ahora no importa irse a Francia, España, Alemania, �frica, Estados Unidos, México, Canadá, Argentina, Japón, Australia, Tikbuktu: ahora no existe un lugar más grande y más interesante que las calles de la infancia del pequeño pueblo natal… Pero tampoco sirve de nada pisarlas o mirarlas: así tengas la dirección exacta: calle tal entre avenidas tal y cual ¿De qué sirve? intentar revivir todo aquello, es algo tan tonto como pretender lastimar el agua con un golpe.

Y aún así el niño entregó todo para hacerse hombre, y ahora el hombre que taciturno desearía recuperar al menos parte de toda aquella infancia perdida, sabe que no sirve de nada intentar golpear el agua…

He estado finalizando varios proyectos y aunque quiero continuar con mi nueva historia, mientras escribir sea una afición y no una obligación, no quiero hacerlo “porque toca”. Así que les pido disculpas a todos, sobretodo a aquellos que desean continuar leyendo… Por favor, espérenme un poco.

***

Repasando el párrafo anterior, no puedo por menos de recordar las palabras de Henry Miller, cuando explica el momento en que entendió que para ser escritor hay que abandonar todo y dedicarse a escribir. Hace unas semanas atrás una amiga licenciada en letras dijo que tampoco hay que llegar a este extremo, pero a veces pienso que sí, que un día no soportaré más, no aceptaré nuevos trabajos y me dedicaré únicamente a mi sueño de convertirme en escritor… ¿Y el dinero? ¡Ah! Siempre el problema del dinero…

De todas formas, les dejo por acá un poemilla que escribí pensando en Michelle; y envío las gracias a beatlespock por la pequeña reseña que le dedicó a mi grupo favorito, la banda de las bandas: Pink Floyd, en su blog.

Cuídense, espero volver por acá muy pronto…

y el último destello de amor desaparece,
como se desvanece el último rayo de sol
que una y otra vez me deja conocer el día,
para al final abandonarme a las tinieblas

Tú eres como ese sol:
que ahora sólo brilla y calienta los fríos cráteres de mi cabeza
Tú eres como ese sol:
y creo que ya no tengo fuerzas para dar otra vuelta.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

Licencia


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Temas

Archivos

Buscar

Enlaces

Poemas y literatura

Irrelevancia

Erotismo

Actualidad

Podcasts

Música

Cultura

Humor

Buenos blogs

Suscríbete

RSS FEED

Escríbeme a: