Noviembre 2006

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Ojos Verdes, IV

El cuarto de esta colección de seis poemas, el cual escribí hace mucho tiempo y no había publicado. Estoy paralizado literalmente, apenas pase empezaré a publicar como siempre… o, tal vez, como nunca… (si es verdad que, como suelo repetirme y repetir, aún no he empezado a escribir realmente…)

Hoy estuve en uno de los lugares más lujosos de Caracas.
Hoy vestí de traje y corbata.
Hoy apreté la mano de un ministro.
Hoy me puse un carné, y entré sin articular palabra a un sitio,
donde decenas de personas hacen largas filas, por entrar.
Hoy fui a un gran centro comercial a comprar ropa
Anduve en metro, y me subí a una torre de 20 pisos
Hoy me llamaron de una empresa alemana, y colgué el teléfono.
Después, recibí una llamada de mis padres:
“todos estamos orgullosos de tí”, me dicen.

Cuan importante era en otro tiempo, pienso.
Al menos cuan humano.

Cuando pasaba las tardes tratando de escribir un gran libro
Cuando pasaba las tardes mirando el reloj
Esperando las 7 por ir a visitarte
Algunas veces, desesperado, salía a tu casa, aunque estuviese lloviendo

“me atrapó la lluvía” -mentía

Cuan humano era en otro tiempo.
Cuando mi vida era del tamaño de tus ojos verdes:

infinita.

Feliz cumpleaños, K.

Hoy 2 de noviembre de 2006, este blog cumple 2 años. Quise obsequiarles un relato contándoles cómo empecé a escribir. Tal vez este texto sea la introducción a una nueva historia. Quien sabe.

Además, quiero dedicar este post a todas las personas que, para bien o para mal, me rodearon o formaron parte de mi vida, hasta el momento que plasmé mis primeras palabras… También quiero dedicarle el post al excelente y eficiente servicio de energía eléctrica de San Juan de los Morros: Sin ustedes tal vez nunca habría empezado a usar mi libreta: Gracias.

La pantalla se apagó de pronto. Me quedé sin saber qué hacer. Le di un golpe a la mesa y me levanté con fuerza, porque me di cuenta que no había guardado nada de lo que había hecho en casi dos horas. Tenía toda la tarde programando: no tenía trabajos, ni exámenes: pero era una forma de pasar el tiempo, ordenando algunos códigos mientras mi vida permanecía en desorden. Nada nuevo: a fin de cuentas, todos buscamos una manera de llenar cada rincón de nuestro espacio; que no quede ni un agujero por donde poder ver lo que significa la vida. La realidad del ser humano es muy dura; y aparte, todos los días nosotros trabajamos para hacerla aún peor: Dentro, cada uno de nosotros, guarda el dolor de una familia rota, un amor imposible, la perdida de un amigo, una enfermedad que atacó en algún momento… o tal vez esas también sean sólo excusas para excusarnos y no enfrentarnos a la vida…

Por esto volteamos la mirada con rapidez, cuando vemos un anciano o un inválido sonreír: nos hacen quedar en ridículo con todos nuestros problemas y nimiedades.

Como decía, ahí estaba: sólo; sin novia; sin familia; sin dinero; sin nada que hacer; sin luz; mis padres estaban molestos conmigo, no recuerdo porqué; mis mejores amigas, también. Tenía otros compañeros, pero aún cuando no entendía el porqué: sabía que no podía hablar con ellos: mis más grandes sufrimientos, goces, sueños o decepciones… el gran vacío que llevo en mi corazón, las inmensas alas invisibles que nacen de mi espalda: simplemente eran incomprensibles para ellos. Para mis amigas también, pero al menos la gracia y la inocente sencillez o coquetería de la mujer, causa el mismo efecto en hombres como yo, que un corderito al lado de un potro salvaje…

Les escribí. Podemos vernos. Estamos ocupadas ahora. Respondieron.

Así que me rendí, suspiré y bajé la cabeza: ahí estaba el vacío: tan imponente como si Dios me hubiese arrojado en medio del universo inerte y negro: pero sin que éste terminara de absorberme o matarme: simplemente seguiría vagando allí: por casi un siglo.

Sin nada a lo que asirme, no me quedó otro remedio que aprender a contemplar. ¿Quien sabe, en esta vida, realmente, contemplar? ¿Quien aparte del poeta, sabe contemplar? ¿Quien sabe realmente qué es una HUMMER? ¿Quien puede ver que es menos que nada, comparada con un ser humano o con la inmensidad del mundo o el universo que nos rodea? ¿Quien sabe hacer algo más que aprenderse los nombres de decenas de marcas, y alabarlas como si fueran Dioses?

Así que, me asomé a la ventana. Contemple. También me asomé un poco dentro de mí. Contemple. Vi tantas cosas: ¿Cómo plasmarlas? ¿Con qué actividad podría intentar aprehender todo esto a mi alrededor? La luz eléctrica volvió, pero yo la ignoré. Estaba descubriendo algo muchísimo más grande que lo que todos llaman progreso

Aún me llevó muchísimo tiempo hasta que mi mano tomara un lápiz y se decidiera a escribir. Hace años había dejado el ajedrez por considerar que la vida era más grande que 64 casillas. Ahora dejaba a un lado el computador. Empecé a garabatear un diario: empecé a vivir mirando constantemente alrededor y a las personas, tratando de levantar piedras y descubrir qué se escondía debajo del teatro que el hombre pretende llamar vida: cada día soñando con que llegara la noche para sentarme a escribir, cada noche soñando con que llegara el día para vivir cosas nuevas. ¿Qué importa no tener ni dinero, ni amigos, ni novia, ni nada, cuando sabes y sientes qué significa estar vivo?

Pasó el tiempo. Un día mis amigas me escribieron, preguntándome que qué hacía. No respondí. Tiempo después pagué de forma muy dura el haberme aislado tanto. Me creí demasiado fuerte y abusé de la soledad. Me tocó sufrir mucho por ello. Pero aún así no me arrepiento. No sabré decir si será lo mismo con el sexo femenino; pero, un hombre sólo puede aprender y volverse hombre estando solo, enfrentándose a la soledad y a todos los demonios que aparecen con ella…

El 2 de noviembre y con mucho esfuerzo empecé a publicar mis primeros relatos y poemas. Poco a poco voy mejorando, lo sé, lo siento… Espero con gran esperanza el día que, entre mis manos, tenga mi primera obra publicada. Tal vez en ese momento vuelva a encontrarme sin compañía, sin cosas materiales… puede que también sin esperanzas… Pero en el fondo sabré que, el esfuerzo no habrá sido en vano…

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

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Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

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