Agosto 2006

You are currently browsing the monthly archive for Agosto 2006.

Ti – ti – ti – ti – ti

Tin, tin, tin, tin, tin

¡TIN! ¡TIN! ¡TIN! ¡TIN! ¡TIN!

Doy un salto de la cama. Alcanzo a asestarle un golpe al despertador que cae al suelo. Las baterías ruedan por mi habitación.

Es lunes. Mis pensamientos que apenas se despiertan, me pronostican, desde ya, una semana igual a la anterior e igual a la que viene.

Ayer me acosté a las ocho de la noche. He dormido más de 10 horas y me siento tan pesado y cansado como si acabara de acostarme; ya no se trata de cuan temprano me acueste: se trata de que no me motiva levantarme de la cama.

Me levanto, voy al baño, me afeito, cepillo mis dientes, tomo una ducha, me visto; tomo mi cartera, las llaves, un ticket para el metro (aquí es donde noto que, es lunes, no tengo ticket y empiezo a resignarme por la cola que me espera). Tomo unas monedas para comprar el ticket, salgo del apartamento, llamo el ascensor, entro, salgo del edificio, camino hacia la estación La Rutina, entro al metro, hago la cola para comprar el ticket, luego para entrar al sistema, luego para esperar el tren, luego espero llegar a la estación Otro día de Trabajo, me bajo del tren, salgo del metro, camino al trabajo, compro algo de comer en el sitio de enfrente, miro el reloj: voy 5 minutos tarde: la vida de los asalariados vale 5 minutos: la gente se empuja, corre, grita, no les importa, incluso, si les toca llevarse a un anciano por delante: con tal de no llegar 5 minutos tarde al trabajo: de quedar bien con el jefe. Sueñan con un aumento en sus pobres salarios. Pero el jefe se da cuenta de que el empleado existe, es precisamente cuando llega 5 minutos tarde al trabajo: y en vez de aumento, se gana una sanción.

Llego a mi trabajo, llamo el ascensor, espero el ascensor, subo al ascensor, me bajo del ascensor… Llego a mi puesto, paso allí 4 horas tratando de hacer mis actividades lo mejor posible y de crear, siempre crear… Pero en el fondo, creo que podría estar mejor en otra parte… Quien sabe… Dejo a mi mente soñar un rato. ¿Vas a almorzar con nosotros?, me preguntan mis compañeros. No, hoy no. Y voy a comer solo a algún restaurante, y a soñar…

Soñar… Es lo único que a veces nos queda… Por eso sueño…

Llego al restaurante; no hay asientos, está ella, allí, sentada, sola; como si estuviera esperándome. Yo camino hacia ella… Ella ve el libro que llevo bajo mi brazo, ve mi mirada inquieta, ve mi franelilla con la bandera de Francia… Ve… ¿Qué importa? Me ve a mí… Me llama… Es hermosa:

-¿Quieres sentarte conmigo? –Me dice…

Sueño…

Es mejor así, soñar… Son las 12.

No. Son las 6. Estoy soñando…

Me despierto.

Miro el reloj en mi celular. Debo apresurarme si quiero llegar temprano hoy…

Pero, ¿Para qué despertarme si ya se que es lo que va a pasar hoy? ¿Si ya, acostado en mi cama, se todo lo que va a pasar en todo el día?

Me gustaría quedarme aquí, acostado, soñando con ella… Ella que, por supuesto, no llegará. Ya han pasado 2 semanas desde aquella vez que esperaba encontrarla…Y ya no espero nada.

Ya no la espero a ella…

Sólo en sueños…

Soñar. No hay tiempo de soñar. Debo irme al trabajo.

Y, cuando estoy por quedarme dormido, otra vez: suena mi teléfono:

-Buenos días. Te espero hoy a primera hora en mi oficina.

¿Y ahora qué?

Uno o dos poemas antes de continuar con “El Extranjero”… Gracias a todos por pasar por aquí; sobretodo a quienes se toman un minuto en comentar para apoyarme, dar sus críticas o ambas.

Tus ojos verdes entre la brisa
el vacio de ocho horas sin sentido
quise decir, recordar las estrellas sobre nuestros sueños
¿venían a caer sobre nosotros?
o a iluminar nuestros rostros, pálidos
por el terror de ver a nuestros sueños arrastrarse como moribundos
¿tenian envidia las estrellas del brillo que irradiaba mi corazon cuando estabas junto a mí?
tenian envidia las estrellas del brillo que emanaban tus ojos verdes?

quise decir que te extraño
y a veces me gustaría caer al vacío,
a veces, daría mi vida por no tener que extrañarte más

quise decir, que me duele demasiado.

pero ¡Olvídalo! No pienses en mí… No sufras por mi amor no correspondido. Imposible.

quise decir que me perdones:
Tal vez no quise decir nada.

-¿En se-rio? -respondo con la voz un poco entrecortada… Conozco muy pocas personas que les gusta leer, ¿y qué te gusta?
-Leo de todo un poco… -responde sonriendo, y cuando pienso que va a continuar: se queda callada. Me irrito; esperaba que me contestara con el nombre de uno o varios escritores.
-Ah que bien… -prosigo- y como qué exactamente?
-Me gusta el suspenso, y también los libros románticos y…
-…

-Ok. -Insisto.- Pero, ¿Cuales son tus escritores preferidos?
-Me gustan muchos.
-…

-Dime al menos uno, tiene que haber uno en especial.
-No te sabría decir.

…………………………………………………………………..

-Está bien. -digo tratando de mantener la calma, que empieza a desbordarse por la intriga.- Dime cual es el libro que estás leyendo ahora, o cual fue el último libro que leiste.

La chica espera un momento. Piensa. Como si fuera a decir un gran título, un gran nombre que requiere unos segundos de silencio, de respeto. Noto como casi cruzo los dedos y aprieto los puños. ¿Tanto me importa conocer a alguien afin? ¿Es tan duro ser un extranjero?

-”Angeles y Demonios” de Dan Brown -dice al fin.

Noto como algo se resquebraja dentro de mi mente. Tomo aire, y trato de calmarme. Dijo que leía de todo un poco… Tal vez leyó ese… libro, por pasatiempo. Por hobbie. Respiro de nuevo. Le pregunto:

-Bien, pero seguro que has leído otros.
-Sí. El mes pasado me leí el Código de Da Vinci. ¿Qué te pareció a ti? -Pregunta como si fuera un hecho que ya yo me leí ese… libro.
-No lo he leído, ni pienso hacerlo. -respondo secamente-. No me gusta.

La chica me mira con una cara de desaprobación, como si le hubiese dicho que odio a mi madre.

-Supongo que tú también has leído otros libros ¿No?
-Bueno sí… -responde ella y siento que empiezo a tranquilizarme.
-¿Cuales? -(prosigo)
-Me leí Veronica decide morir y El Alquimista de Paulo Coelho… y también leí a…

¡Bien! ¡Ya es suficiente! ¿Que te hice Dios mío para que juegues conmigo de esta forma? Primero la tonta intuición, luego casi muero calcinado y ahora ¡Esto! ¿Qué hice? ¡Dime!

Y tengo el presentimiento de que Dios, en sus tiempos libres, se distrae haciendo que me pasen ese tipo de cosas. Dios me habla telepáticamente y me dice:

“Oye, ¿no querías ser escritor? ¡Ahí tienes! Para que te inspires y escribas… No te quejes, hijo mío”.

-¿Qué te pasa? -me pregunta la chica, interrumpiendo mi conversación telepática con El Creador.
-Estaba pensando que con la literatura pasó lo mismo que con la música; hay otros libros, mejores, no hablo de los clásicos… Tal vez neoclásicos. Me gustaría prestarte uno… Yo a tu edad también llegué a leer libros así, pero después…

Mientras hablo la chica me mira extrañada, como si yo fuera un demente; así que no tardo en callarme y en despedirme de ella. Antes de irme le dejo mi número de teléfono, con la seguridad de que nunca va a llamarme ni a enviarme un mensaje.

Regreso a la estación mal agûero. Llego a mi casa, me tumbo en la cama mirando al techo. “Otra noche más solo, sin ni siquiera tener a alguien en quien pensar”, pienso mientras noto cómo mis ojos se humedecen. Y me encuentro a mí mismo reclamandome, pensando que, si me hubiese callado mis gustos y hubiese sido más amable con la chica, tal vez no estaría solo. O al menos tendría a alguien con quien hablar…

Dejar todos mis valores a un lado, todo por un poco de compañía… Pero ¿Qué puedo obtener de esta soledad? Digo dando una vuelta en mi cama y tropezandome con un agenda de notas, que me obsequiaron en el trabajo hace unos días y había dejado olvidada aquí.

La tomo, saco un lapicero del bolsillo, y sin saber muy bien qué hago, escribo: “El Extranjero”. Y empiezan a fluir algunas palabras, que no me tomo tiempo en repasar.

—-

Creo que con esto termina la primera parte de esta historia, cuento largo, relato, mini-novela, borrador o como ustedes quieran llamarlo. No se si es posible, pero me gustaría tener un comentario de cada una de las personas que han llegado hasta acá. Al menos para saber si les gustó y vale la pena continuar con la segunda parte (que creo que será mejor y un poco más interesante). Actualmente no estoy tan solo como mi personaje, pero siempre unas palabras acá me animan muchísimo. También tienen mi correo solo (arroba) otrotiempo (punt0) com.

Un abrazo, Duilio.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

Licencia


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Temas

Archivos

Buscar

Enlaces

Poemas y literatura

Irrelevancia

Erotismo

Actualidad

Podcasts

Música

Cultura

Humor

Buenos blogs

Suscríbete

RSS FEED

Escríbeme a: