Este capÃtulo es, más que nada, un desahogo personal. No pensé que iba a tomar tan matiz y tal extensión, pero no quise dejar de deslizar mis dedos en el teclado, y forzarlos a ir por el camino que ya tenÃa planteado. Espero les guste y disculpen la demora en publicar. Prometo publicar el próximo en breve. Un abrazo.
-Es Trópico de Capricornio, de Henry Miller -digo orgulloso, mostrándole la portada.
No me faltan más de 2 segundos para entender que la joven no tiene ni la más remota idea de qué le estoy hablando. Como cuando intento explicarles a mis compañeros de trabajo, que existe algo más en la vida que un horario y un quince y un último.
-¿Y de qué se trata? -pregunta la muchacha con la voz y la mirada de altivez que intenta plasmar la gente estúpida. Mientras más intentan darse aires de inteligencia y demostrar que son importantes y valen para algo, más dejan al descubierto su estupidez.
-Es básicamente autobiográfico… El autor apoyado en las experiencias de su vida nos deja su filosofÃa y una fuerte critica social al mundo moderno y…
La joven deja salir un bostezo ¿o es un suspiro? Lo que en ningún momento dudo, es que la estoy aburriendo…
¡Pero qué puedo hacer! ¿Es acaso culpa mÃa, o es imposible explicar en palabras de qué se trata tan gran obra? ¿PodrÃa explicar de qué se trata la música de Pink Floyd sin que se me escape ninguno de sus matices? Vamos que los que leen El Código Da Vinci lo tienen más fácil: suena interesantÃsimo cuando te dicen que el libro revela los secretos de la iglesia, que Jesús se acostó con Maria Magdalena y tuvo hijos, y al final nunca entendà que tuvo que ver el pintor con todo esto… Pero la historia suena de lo mejor…
Hasta que tomas el libro y, si tienes 2 dedos de frente, te das cuenta de que es una absoluta basura. Que te tomaron el pelo, y que Dan Brown no tenÃa otra intención que hacerse millonario, aún a costa de pintores, religiones. ¿Qué importa? Si a fin de cuentas esta vida no es más que dinero. Dinero para comprar un auto y un apartamento, dinero para tener un celular más caro que el de tus amigos, dinero para estudiar y graduarte para conseguir trabajo y ganar dinero, dinero para comprarte un buen traje con el que causar buena impresión y ganar dinero, dinero para hacer publicidad y establecer relaciones sociales y ganar más dinero, dinero para tener poder y conseguir más dinero, dinero para hacer un postgrado y que te aumenten el sueldo, dinero para invertir y ganar más dinero, dinero… dinero… dinero. Dinero que cada dÃa va arrinconando y reemplazando más a los otros valores: familias, amigos, honor, moral, gratitud, hasta la misma memoria: porque es fácil olvidarse de los demás cuando hay dinero de por medio. Vamos que si a cualquier persona le ofrecieran $1 millón de dólares por el alma de su mejor amigo, quien se atreva a decir que no, al menos dudarÃa un poco. Y si son $10 millones ¿Por qué no entregar a la misma madre?
Vamos, si todo en esta vida es dinero. O esos autos yendo y viniendo, atascados en colas, como glóbulos negros dentro de las cavidades de un corazón podrido de cáncer; esas gentes que hace rato corrÃan despavoridas en el metro (acordándose que tienen una vida que cuidar), esas industrias que excavan y socavan el planeta ¿buscan algo más que dinero? Incluso ya le llegó el turno al arte: ¡hagamos libros que hagan dinero! ¡hagamos pelÃculas que hagan dinero! ¡no importa que sean basura, que sean más plásticos y pasajeros que las cajitas de las cadenas de comida rápida! ¡hagamos, también, música que haga dinero! Y Jewel deja de cantar Foolish Games para convertirse en una puta más. ¿Qué importa? Si lo único que importa es el dinero…
-A mà también, me encanta leer. -Suelta la chica entusiasmada.
Noto cómo mi corazón se acelera un poco.