Mayo 2006

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Ya llevo 5 meses en Caracas. Me han pasado muchísimas cosas. He conocido a millones de personas: y no me refiero a las personas que todos los días se le cruzan a uno, y con quienes, cuando mucho, compartes un tropiezo y un: “permiso” “muevanse, por favor”: no. Me refiero a las personas con las que he tratado, compartido semanas enteras: millones. Sí. Porque en este mundo cuando conoces a 1 persona estás conociendo a un cien mil personas; y cuando conoces a cien mil personas, puede que sólo conozcas a 1. Porque cada día que pasa todos nos parecemos más entre sí. Todos tendemos a ser iguales. Oímos la misma música que las disqueras -y a veces el vendedor de la esquina- quieren que escuchemos, leemos los mismos libros que todos leemos. ¿Por qué me cuesta tanto conseguir un libro de Rimbaud en librerias donde hay estantes completos de Danielle Stell, Paulo Coehlo, Dan Brown? Y la mayoría de las personas, los “profesionales”, quienes deberíamos cambiar el mundo, estamos sentados en una silla mirando el reloj, esperándo que llegue el quince y el último para cobrar, y poder sobrevivir hasta el próximo quince o último, y así hasta que nos jubilen, para darnos cuenta que desperdiciamos toda nuestra vida, para que al final tengamos que luchar hasta para que nos paguen incluso el dinero que nos deben… porque la vida nadie nos la va a devolver, en tal caso…

Porque si al menos trabajaramos pensando en ser mejores cada día, en ser como una estrella que explota para darle luz a toda una galaxia, si pensáramos en dar todo de nosotros y no esperar en una silla, quejándonos de lo mal que anda todo, en vez de salir al mundo y ver qué podemos hacer nosotros para cambiarlo o, al menos, cambiar nuestra propia vida…

Pero es más fácil quejarse, quedarse en casa viendo las noticias en la TV, ir a emborracharse hasta ser incapaz de pensar en lo mal que anda todo, en lo mal que andamos nosotros mismos…

Entonces yo tomo mi pluma, pienso en escribir… pero me detengo.

Porque también es más fácil atropellar a quien se atreve a decir las cosas tal cual como son, que analizar lo que dice: pero en el fondo de nuestros corazones, todos conocemos la verdad por más que la neguemos. Todos somos inteligentísimos por más que nos hagamos los tontos. Todos somos santos por más que asesinemos. Todos tenemos una voz diciendo !hey, despierta! ¡mírame! por más dormidos que nos hagamos…

Y claro, duele que venga alguien a sacarte ese fondo insobornable ¡Con tanto que cuesta (miles de años) para hacerlo callar!

¡Con todo lo que le ha costado, incluso, a miles de personas, para hacerlo callar!: inventaron tantos vicios, tanta música absurda, inventaron los autos último modelo, los centros comerciales, contaminaron el ambiente, mataron a miles de personas, todo para hacerlo callar…

Y viene uno… una sola persona: ¡cómo se atreve!

Entonces pienso en escribir… pero pienso en todas las consecuencias de atreverse a ser sincero, y me detengo. Prefiero no decir nada.

Saison

Mi vida sólo ha sido una sucesión de mudanzas.
Salgo de un infierno, caigo en otro.

Hasta ahora van… ¿cuantos? Ya no recuerdo.

Algunas veces regreso al volcán o cráter donde ya había estado
(Unos infiernos son más confortables que otros)

O sólo por temporadas…

En un lugar me arrancan la piel con agujas,
En otro sitio devoran mi alma

Entonces, cuando estoy desangrándome voy a otro sitio
Y si mi piel se cura, mi alma me pide a gritos que vuelva a un lugar

Y eso es todo. Podría decir que todo es distinto; pero nada ha cambiado.

Tal vez algo… Ya no espero encontrar el cielo.

Sólo espero, un buen día, tener el tiempo y las suficientes fuerzas para afilar mi pluma
Entonces, vengarme; degollar a todos los demonios que tanto me han atormentado,
a los egoistas, a los miserables, a los petulantes…

Son tantos.

Pero el filo de una pluma es inagotable, siempre que se inyecte con la tinta del alma verdadera
No la de este mundo, no la que se vende en las cajas de supermercados, en las placas de los autos, en las etiquetas de las tiendas, en las pantallas de los móviles…

Pero creo que ya he dicho demasiado.

Y a la vez nada.

Ojos Verdes, V

La máscara no se ha roto,
La máscara nunca existió.
Y tus ojos verdes siguen siendo los mismos,
O tal vez más lindos.
Tal vez más lindos, corazón.

El Albatros

Mi abuela materna es francesa. Casi toda mi familia de ese lado, han sacado esa nacionalidad. Sin embargo, si les piden el nombre de un libro de Sartre, un poema de Baudelaire, o una canción de Yann Tiersen, no sabrían que responder.

Es una nacionalidad de papel. (Como los títulos de muchos ingenieros, diseñadores, etcétera. Y sin embargo parece que eso vale más que nada: vivimos en un mundo de papel).

En contraste, yo que aún no la tengo, siempre he tenido un gusto, casi magnético por poetas, músicos y escritores franceses (aún antes de leer su biografía y enterarme que son de tal país). Baudelaire no es la excepción, y ya se convierte en uno de mis preferidos, sobretodo este poema -algunos dicen que es el mejor del libro “Las Flores del Mal”. Yo digo que se parece bastante a mí. No sería la primera vez que usara como pseudónimo el nombre que titula esta poesía.

L’Albatros de Charles Baudelaire (Traducción)

A menudo, y por divertirse, los marineros
cazan albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por amargos abismos.

estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
en cuanto los arrojan sobre la cubierta
lastimosamente dejan sus grandes alas blancas
cual remos abandonados.

¡Qué torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al inválido volador.

El Poeta es semejante a ese príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar.

Hace tiempo le decía a un amigo guitarrista que, si él y el resto de su banda de música creyeran de verdad que pueden llegar a tener tanto éxito como Incubus, o Radiohead; ni siquiera dormirían de tanto ensayar y practicar: incluso llegarían a enfermarse, a delirar: pero habría una posibilidad -aunque sea ínfima- de conseguirlo. De cualquier forma, como decía otro amigo: nuestra vida es un continuo no. Cuando, en algún momento, obtenemos un Sí: vamos ganando.

Y cuando fracasamos, cuando obtenemos un “No” por respuesta: simplemente volvemos a nuestro estado natural: a como estábamos antes. En conclusión, no se pierde nada con intentarlo. Incluso con un no, se gana: porque al menos se vio el final y no se quedó uno con la incertidumbre, mirando toda la vida por la ventana, pensando cómo habría sido de haber tratado…

Pero lamentablemente -casi- nadie cree que pueda llegar a hacer aquello que tanto anhela: a ser un gran escritor, un gran músico, un gran pintor, un gran empresario multimillonario; simplemente prefieren no esforzarse. Tal vez sólo por un poco de falta de confianza en sí mismos o miedo a fracasar… Pero entonces, a veces sucede, que una persona con menos talento que ellos triunfa… y luego se preguntan “¿y por qué no fui yo?”

Otro amigo, y gran diseñador (Daniel Meneses) decía -según recuerdo- que todo es 20% de inspiración y 80% de trabajo duro.

Este mensaje me acaba de llegar mi buzón del trabajo: “El secreto del éxito en la Vida del hombre consiste en estar dispuesto para aprovechar la ocasión que se le depare”. (Benjamín Disraeli)

Y el problema no es ponerse a pensar cuantas se han ido ya, sino cuantas quedan.

Por último les dejo la dirección del nuevo blog de alguien que sí que tiene talento y sí que trabaja duro, y entiende todo esto mejor que yo:

Él sólo quiere ser eZcritor de éxito

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

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