Cada quien ve la realidad a través de un lente propio. Muy diferente a los lentes correctivos de la vista que buscan que todos “vean bien” (vean lo mismo), este otro lente, distorsiona, transforma, para bien o para mal, la realidad (si es que de verdad existe “una realidad” como tal).
Bien… igual eso no es lo que quería decir: lo que quiero decir es que hace tiempo llegué a la conclusión de que más importante que la realidad misma, es el lente con el cual la vemos.
Recuerdo un fragmento de uno de los tantos relatos que he escrito, y que tal vez nunca publique, decía (cito de mala memoria):
“apenas se podía ver a causa del smoke que arrojaban todos los vehículos que iban pasando, las gentes en las calles se empujaban unas a otras para pasar, y en una esquina se veían, acumuladas, decenas de bolsas rotas llenas de basura: era un hermoso día”
no… la frase anterior no es irónica. En el fragmento anterior el personaje estaba pasando por un momento de extasis que hacía que casi cualquier cosa que se presentara ante él, quedara empañada por las sensaciones positivas que él vivía en ese momento. Y por lo general es así… a veces, al contrario, estamos pasando un mal momento, y tenemos un día espectacular a nuestros ojos pero, simplemente no lo notamos.
y ya que no quiero que esto se convierta en un blog de autoayuda… podría pasar por filosofia… eso sí: aunque sea de principiantes…