Una masa absurda de personas, amontonadas, demostrando su insignificancia, su absurdo, y su falta de individualismo: es que hasta el sudor y el aliento se lo pasan unos a otros. ¡Esto es los carnavales! ¿Qué otra cosa podría ser? personas arrojadas en el medio de la calle, semidesnudas, saltando y brincando al ritmo de mala música; con trajes y carrozas donde se desperdicia muchísimo dinero, mientras en alguna otra parte del país, una mujer está a punto de fallecer, porque no tiene una medicina; o un niño muere de hambre.
No hay que estar triste todo el tiempo, de hecho no hay que estar triste; pero… no creo que este mundo de para esa alegría desenfrenada y ese espíritu que me sabe a fingido, a falso… porque si al menos fuese propio… y sobretodo: espontáneo…
Estas fechas más que banales son vulgares; más que divertidas, grotescas y absurdas; y más que actos culturales, parecen más bien experimentos donde los participantes tratan de demostrar que definitivamente los seres humanos provienen de los primates. ¡Es que aún quedan tantos que no evolucionaron!
P.D.: que bien se oye el yann tiersen hoy… ¿será por el contraste del ruido que me llega a los oídos pese a mis audifonos?… luego; siempre me han dicho que soy yo quien desperdicia la verdadera buena vida… ¡oh! ¡que bien suenan esos violines!