Enero 2006

You are currently browsing the monthly archive for Enero 2006.

30 minutos para prepararse para ir al trabajo
1 hora y media para ir al trabajo
9 horas en el trabajo (contando la hora de almuerzo)
1 hora para llegar a casa
8 horas para dormir (recobrar fuerzas para volver al trabajo)
————————————————————-
20 horas

En estos pocos días la capital, que avanzan lentísimo por cierto. Me doy cuenta del poco tiempo libre y las obligaciones que ocupan a la mayoría de las personas en esta ciudad: trabajo, estudios, diligencias, desplazarse, etc, etc.

Y esta es la razón, digo, porque alguien (por más grande que sea), puede no querer afrontar un compromiso (sentimental, por ejemplo); quiero decir: Con tan poco tiempo libre y tanto problemas: ¿Para qué tomar uno más?

En esta ciudad donde, al parecer, lo menos para lo que se tiene tiempo es para uno mismo. Donde entre tantas personas: la individualidad de un hombre, el pudor de una mujer (incluso un hombre, una mujer misma): parecen cosas ínfimas, sin importancia…

¿Para qué forzar las cosas e intentar tener algo que, sin duda, no pertenece a esta época?

Es cierto. Lo entiendo.

Pero ahora es cuando más doy la vuelta a mi forma de ser. Porque en esos minutos en las estaciones del metro, a las horas pico: donde uno es una gota entre oleadas de un mar de personas: es cuando pienso que cada quien necesita más de esa otra persona, a quien amar: a quien aferrarse al mundo, por quien sentirse más humana. Y de quien recibir, lo mismo, un poco más, un poco menos, quizás… Porque si bien no somos nada entre todos esos mares de personas, sentir que para una persona no es así, sentir que existe alguien que podría distinguirnos entre millones de personas… para quien somos alguien importante, para quien somos todo; sin importar cuan grande sea la ciudad o el lugar donde estemos… Eso cambia radicalmente las cosas.

Porque así como un monje que se entrega a una vida espiritual: necesita comer, dormir para poder seguir con vida. Así, nosotros, personas de la ciudad (me incluyo ahora): ocupadísimas en sacar las mejores notas, ser el mejor en el trabajo, etc. etc.: también necesitamos cosas elevadas para hacer completo nuestro mundo, nuestra vida… necesitamos ese algo o alguien más… para no terminar convertidos en simples autómatas, en simples máquinas…

Máquinas como las que, de seguro, tú construirás algún día M.G.

Salmón

Y al final del Túnel… Sólo encontró otro Túnel. Construido (sobretodo) por las personas que pensó que lo ayudarían a alcanzar, al fin, la salida.

Y se pregunta ¿por qué sigue aquí?

“La voluntad y la esperanza que puede albergar un ser humano son admirables” suena en su cabeza.

No. No sólo la esperanza y la voluntad: sobretodo las fuerzas que puede sacar alguien para ver cumplido aquello que anhela. Cuando incluso sospecha que camina hacia un abismo, y sólo tiene la ilusión de que no será así. Cuando incluso sospecha… y se da cuenta que casi todo está en contra, empezando por las personas que pensó que lo ayudarían a encontrar la salida.

Esperar

Desde pequeño puedo decir que lo que más detesto es tener que esperar. Esos tiempos muertos: esperando en el banco, esperando llegar a otra ciudad, esperando el metro, hasta esperando que una simple página abra… Aunque soportable, es agobiante.

Pero, cuando el tiempo que hay que esperar no es una hora, ni dos… sino un mes, un año… varios años… La sensación (al menos la que yo he sentido o siento): es casi funesta.

La vida es entonces como una película, donde pareciera que no tomamos parte, sino que sólo la vemos pasar: peor aún, intentamos cambiar las cosas: como cuando llamamos a un programa de radio para pedir una canción que queremos escuchar: pero no la colocan. Y llamamos una y otra vez: incluso intentamos en otras emisoras: y nada.

Poco me gustaban las películas cuando era niño: siempre preferí los juegos de video en los que yo era el protagonista: aunque no llegara al fin: aunque apareciera en la pantalla game over; y me tocase empezar otra vez: intentaba cuantas veces fuera necesario hasta conseguirlo: pero siempre siendo protagonista (vencedor o fracasado): pero nunca mero espectador.

¿Tiene sentido la vida cuando son más las horas de tedio, y el aburrimiento y la costumbre ya son como agujas que se entierran en la piel… a cada minuto. Cuando siento que no puedo dar todo aquello que puedo dar (y tal vez recibir)? Me pregunto en este momento cuando al parecer… No queda nada más que esperar.

La paciencia es la fortaleza del débil, y la impaciencia, la debilidad del fuerte (Kant)

Hace unos meses atrás Artdyl me preguntó en un comentario si yo escribía de la misma forma cuando empecé con el blog. No lo sé… Pero acá les dejo un post (apenas editado) para que juzguen por ustedes mismos. Escrito el 14 de Enero de 2005 (hace justamente un año…)

(Sí… Ya se que hoy es 16 y no 14… Pero no sean aguafiestas…)

Medianoche. Tendido en la cama trato de descansar para trabajar mañana. Aunque mi cuerpo está exhausto mi mente no se decide a dormirse. Entiendo porqué. Todo lo que se observa, escucha, lee, hace, dice, percibe durante el día; todas estas personas y cosas en este mundo a nuestro alrededor y las que están lejos; todo este agitado mundo en el cual se sumerge y luego le pedimos tan de prisa que se resigne a quedar sobre una cama, encerrada en 4 paredes oscuras, sin importar que pasó en el día.

12:30 p.m. Me levanto, enciendo el TV, pasan una película: “lo que quieren las mujeres�, ¡Llegué justo al estreno! Cambio de canal: hay un hombre crucificado con un gorro navideño y unos cuervos sobre la cruz, delante de él Kurt Cobain canta:

Hey! Wait! I’ve got a new complaint. Forever in debt to your priceless advice

Apago el TV. Voy a la biblioteca, reviso entre los libros sin encontrar nada para leer. Miro el estante con los portarretratos familiares, -no estoy tan desesperado como para ver un álbum de fotos –. Regreso al cuarto, me acuesto, cierro los ojos. No dejo de pensar “¿Cuándo aprenderé frances?â€?, “¿Cómo me irá en la entrevista mañana?â€?, “¿Podré ver a M.G.?â€?, “Necesito dormirâ€?, “quizás contar ovejas me ayude a no pensar: Lo intentaréâ€?, “Una oveja, 2 ovejas, 2 ovejas y un teclado saltando una vallaâ€?. “¡Por Dios! Así no se puedeâ€?, “Por cierto ¿será que la oveja del principito, al fin, se habrá comido o no la flor?â€?… Esto no terminará nunca…

Gracias a Fredy por la sugerencia del título. También muchas gracias a Carlos y a >Sire

No van 2 horas desde que escribí “Rompiendo la crisálida” (que primero se llamaba fronteras, y luego crisálida a secas… casi nunca me decido con los títulos, en fin… ¿no han notado que ultimamente estoy divagando mucho? ya ni me acuerdo qué estaba contando ¿se acuerdan ustedes? A ver… Empecemos otra vez)

No van 2 horas desde que escribí el último post y ya estoy empezando éste ¿Por qué? Hace tiempo leí que todo está escrito ya, pero como nadie presta atención, los escritores tenemos la labor de repetir y repetir… y repetir…

(Repitamos entonces)

No es un año nuevo el que tiene que traernos cosas. Un año, un mes, el tiempo no existe: son sólo ideas de hombre. Lo más apróximado que existe es un calendario. Y veamos ¿Quien va a pedirle a un pedazo de papel que le traiga nuevas oportunidades?

Nadie, exacto. ¿Y entonces quien me va a traer algo nuevo? Nadie, igual. Es cada quien el que tiene que labrarse su propio futuro. Estoy seguro que los fumadores tuvieron las mismas ganas de fumar el primero de enero que el 31 de diciembre. ¿Entonces para que esperar todos los años el primero de enero para dejar de fumar?

Seguro algún fumador con el cigarrillo en la mano un 2 de enero estuvo pensando: bueno, cuando llegue otro año…

¿Y por qué no podemos nosotros hacer ese nuevo año? ¿Un año no puede empezar un 20 de marzo? Si ese día tomamos una decisión, cambiamos nuestra vida de tal forma que sentimos que para nosotros está empezando un año, ese 20 de marzo.

¿Y el 15 de junio? También…

(Me gustaría verle la cara a alguien si se le da el feliz año un 15 de Junio)

Tenemos que dejar de vivir de apariencias, fechas y cosas externas y sumergirnos dentro de nosotros mismos, explorar aquellas cosas que de verdad queremos y sentimos, y tomar decisiones que hagan de cada día: un año, un día, un mes… una vida nueva.

Algunas veces nos conformamos con muy poco. La falta de fuerzas, de paciencia… el mismo miedo nos ata, nos paraliza… no nos permite avanzar hacia lo que sabemos que es nuestra verdadera meta. Entonces, nuestra alma, nuestro corazón está en un lugar muy lejano, muy alto, mientras el cuerpo se queda en otro. Así empieza el conflicto. Cuando en un momento nos despertamos y nos damos cuenta cómo se ha ido el tiempo y hemos dejado de actuar. Nos hemos vuelto conformistas.

Es más fácil, sí, tomar lo que está a nuestro alcance… Es más fácil, sí: más cómodo y más seguro… Porque ir más allá de nuestras fronteras nos impone un riesgo y dejar a un lado el tranquilo estilo de vida al que estamos acostumbrados. Además hay siempre un miedo, a veces hasta inconsciente, que nos pone trabas o nos limita: el miedo a cometer errores, el miedo a caer, miedo a fracasar… el miedo, el miedo, el miedo…

Hay una frase del libertador que saco en este momento como una espada para combatir contra ese miedo:

“Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”

Sí… Sería incluso mejor fracasar que pasar una larga vida en el mismo sitio, mirando a través de la ventana: viendo cómo se nos pasa la vida y preguntándonos qué hubiese pasado si al menos lo hubieramos intentado.

Desde tocar un instrumento, a hablar un nuevo idioma hasta cumplir aquello que más anhelamos…

…aquello que quizás llevemos… 4 años soñando.

Es tiempo de hacer que éste sea un año nuevo, no sólo porque el calendario lo diga.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

Licencia


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Temas

Archivos

Buscar

Enlaces

Poemas y literatura

Irrelevancia

Erotismo

Actualidad

Podcasts

Música

Cultura

Humor

Buenos blogs

Suscríbete

RSS FEED

Escríbeme a: