30 minutos para prepararse para ir al trabajo
1 hora y media para ir al trabajo
9 horas en el trabajo (contando la hora de almuerzo)
1 hora para llegar a casa
8 horas para dormir (recobrar fuerzas para volver al trabajo)
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20 horas
En estos pocos dÃas la capital, que avanzan lentÃsimo por cierto. Me doy cuenta del poco tiempo libre y las obligaciones que ocupan a la mayorÃa de las personas en esta ciudad: trabajo, estudios, diligencias, desplazarse, etc, etc.
Y esta es la razón, digo, porque alguien (por más grande que sea), puede no querer afrontar un compromiso (sentimental, por ejemplo); quiero decir: Con tan poco tiempo libre y tanto problemas: ¿Para qué tomar uno más?
En esta ciudad donde, al parecer, lo menos para lo que se tiene tiempo es para uno mismo. Donde entre tantas personas: la individualidad de un hombre, el pudor de una mujer (incluso un hombre, una mujer misma): parecen cosas Ãnfimas, sin importancia…
¿Para qué forzar las cosas e intentar tener algo que, sin duda, no pertenece a esta época?
Es cierto. Lo entiendo.
Pero ahora es cuando más doy la vuelta a mi forma de ser. Porque en esos minutos en las estaciones del metro, a las horas pico: donde uno es una gota entre oleadas de un mar de personas: es cuando pienso que cada quien necesita más de esa otra persona, a quien amar: a quien aferrarse al mundo, por quien sentirse más humana. Y de quien recibir, lo mismo, un poco más, un poco menos, quizás… Porque si bien no somos nada entre todos esos mares de personas, sentir que para una persona no es asÃ, sentir que existe alguien que podrÃa distinguirnos entre millones de personas… para quien somos alguien importante, para quien somos todo; sin importar cuan grande sea la ciudad o el lugar donde estemos… Eso cambia radicalmente las cosas.
Porque asà como un monje que se entrega a una vida espiritual: necesita comer, dormir para poder seguir con vida. AsÃ, nosotros, personas de la ciudad (me incluyo ahora): ocupadÃsimas en sacar las mejores notas, ser el mejor en el trabajo, etc. etc.: también necesitamos cosas elevadas para hacer completo nuestro mundo, nuestra vida… necesitamos ese algo o alguien más… para no terminar convertidos en simples autómatas, en simples máquinas…
Máquinas como las que, de seguro, tú construirás algún dÃa M.G.