Algunas veces adjudicamos nuestro fracaso a la falta de condiciones apropiadas para el éxito.
Aunque nunca conoció a su madre, quien falleció cuando él tenía sólo un mes de edad; fue hijo de un sencillo ferroviario quien además se opuso a que fuera poeta, llevándolo así a adoptar su renombrado pseudónimo; y pese a la pobreza de la que se vio rodeado durante su juventud: Ricardo E. Neftalí Reyes Basoalto (Pablo Neruda), llegó a la cumbre de la literatura hispanoamericana. Poeta, figura nacional, cónsul, senador, escritor, premio Lenin, premio Nóbel y sobre todo voz y alma de quienes reconocemos la fuerza y el amor inalcanzable que se derraman de su vida y de sus obras por siempre:
Porque los artistas nunca mueren siempre que alguien los tenga en su corazón.
Hoy, 23 de septiembre, puedo decir que a 32 años de tu fallecimiento en Santiago de Chile, sigues vivo en los corazones de quienes recordamos y admiramos con profundo respeto tus obras:
Gracias por no vivir para tí, gracias por entregar tu vida a aquello que amabas, gracias amigo.
Fin del discurso de Pablo Neruda en la entrega del Premio Nobel de Literatura (1971):
A l’aurore, armés d’une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades.)
Yo creo en esa profecía de Rimbaud, […] vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.
…Debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano.
De todos, el poema que más me gusta de Neruda:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
[ Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. ]
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
[ Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. ]