Hoy 2 de noviembre de 2006, este blog cumple 2 años. Quise obsequiarles un relato contándoles cómo empecé a escribir. Tal vez este texto sea la introducción a una nueva historia. Quien sabe.
Además, quiero dedicar este post a todas las personas que, para bien o para mal, me rodearon o formaron parte de mi vida, hasta el momento que plasmé mis primeras palabras… También quiero dedicarle el post al excelente y eficiente servicio de energÃa eléctrica de San Juan de los Morros: Sin ustedes tal vez nunca habrÃa empezado a usar mi libreta: Gracias.
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La pantalla se apagó de pronto. Me quedé sin saber qué hacer. Le di un golpe a la mesa y me levanté con fuerza, porque me di cuenta que no habÃa guardado nada de lo que habÃa hecho en casi dos horas. TenÃa toda la tarde programando: no tenÃa trabajos, ni exámenes: pero era una forma de pasar el tiempo, ordenando algunos códigos mientras mi vida permanecÃa en desorden. Nada nuevo: a fin de cuentas, todos buscamos una manera de llenar cada rincón de nuestro espacio; que no quede ni un agujero por donde poder ver lo que significa la vida. La realidad del ser humano es muy dura; y aparte, todos los dÃas nosotros trabajamos para hacerla aún peor: Dentro, cada uno de nosotros, guarda el dolor de una familia rota, un amor imposible, la perdida de un amigo, una enfermedad que atacó en algún momento… o tal vez esas también sean sólo excusas para excusarnos y no enfrentarnos a la vida…
Por esto volteamos la mirada con rapidez, cuando vemos un anciano o un inválido sonreÃr: nos hacen quedar en ridÃculo con todos nuestros problemas y nimiedades.
Como decÃa, ahà estaba: sólo; sin novia; sin familia; sin dinero; sin nada que hacer; sin luz; mis padres estaban molestos conmigo, no recuerdo porqué; mis mejores amigas, también. TenÃa otros compañeros, pero aún cuando no entendÃa el porqué: sabÃa que no podÃa hablar con ellos: mis más grandes sufrimientos, goces, sueños o decepciones… el gran vacÃo que llevo en mi corazón, las inmensas alas invisibles que nacen de mi espalda: simplemente eran incomprensibles para ellos. Para mis amigas también, pero al menos la gracia y la inocente sencillez o coqueterÃa de la mujer, causa el mismo efecto en hombres como yo, que un corderito al lado de un potro salvaje…
Les escribÃ. Podemos vernos. Estamos ocupadas ahora. Respondieron.
Asà que me rendÃ, suspiré y bajé la cabeza: ahà estaba el vacÃo: tan imponente como si Dios me hubiese arrojado en medio del universo inerte y negro: pero sin que éste terminara de absorberme o matarme: simplemente seguirÃa vagando allÃ: por casi un siglo.
Sin nada a lo que asirme, no me quedó otro remedio que aprender a contemplar. ¿Quien sabe, en esta vida, realmente, contemplar? ¿Quien aparte del poeta, sabe contemplar? ¿Quien sabe realmente qué es una HUMMER? ¿Quien puede ver que es menos que nada, comparada con un ser humano o con la inmensidad del mundo o el universo que nos rodea? ¿Quien sabe hacer algo más que aprenderse los nombres de decenas de marcas, y alabarlas como si fueran Dioses?
Asà que, me asomé a la ventana. Contemple. También me asomé un poco dentro de mÃ. Contemple. Vi tantas cosas: ¿Cómo plasmarlas? ¿Con qué actividad podrÃa intentar aprehender todo esto a mi alrededor? La luz eléctrica volvió, pero yo la ignoré. Estaba descubriendo algo muchÃsimo más grande que lo que todos llaman progreso…
Aún me llevó muchÃsimo tiempo hasta que mi mano tomara un lápiz y se decidiera a escribir. Hace años habÃa dejado el ajedrez por considerar que la vida era más grande que 64 casillas. Ahora dejaba a un lado el computador. Empecé a garabatear un diario: empecé a vivir mirando constantemente alrededor y a las personas, tratando de levantar piedras y descubrir qué se escondÃa debajo del teatro que el hombre pretende llamar vida: cada dÃa soñando con que llegara la noche para sentarme a escribir, cada noche soñando con que llegara el dÃa para vivir cosas nuevas. ¿Qué importa no tener ni dinero, ni amigos, ni novia, ni nada, cuando sabes y sientes qué significa estar vivo?
Pasó el tiempo. Un dÃa mis amigas me escribieron, preguntándome que qué hacÃa. No respondÃ. Tiempo después pagué de forma muy dura el haberme aislado tanto. Me creà demasiado fuerte y abusé de la soledad. Me tocó sufrir mucho por ello. Pero aún asà no me arrepiento. No sabré decir si será lo mismo con el sexo femenino; pero, un hombre sólo puede aprender y volverse hombre estando solo, enfrentándose a la soledad y a todos los demonios que aparecen con ella…
El 2 de noviembre y con mucho esfuerzo empecé a publicar mis primeros relatos y poemas. Poco a poco voy mejorando, lo sé, lo siento… Espero con gran esperanza el dÃa que, entre mis manos, tenga mi primera obra publicada. Tal vez en ese momento vuelva a encontrarme sin compañÃa, sin cosas materiales… puede que también sin esperanzas… Pero en el fondo sabré que, el esfuerzo no habrá sido en vano…