No sé que es peor…
Si el calor
Si los mosquitos
Si este domingo
Si la soledad
Si la muerte
Si saber que no estás…
¿No estás? Siempre cuando te llamo me dices: ¡Cuánto tiempo! Y yo hago una mueca irónica, como un esquimal que en medio del polo norte le dijeran: ¿Hace calor, no? ¿Cómo puede pasar mucho tiempo cuando puedo contar con los dedos de mi mano los dÃas que, por casualidad, no haya luchado contra unas inmensas ganas de llamarte, de buscarte, de acercarme a ti? …y tú ¿tu nunca me piensas, Michelle?
Todas las mujeres, en su fuero interno, quieren ser madres, toda mujer, en su fuero interno, quiere ser amada… Sin embargo ¿Cuántos corazones rotos no nos hemos encontrado, como delfines muertos a orillas de un mar contaminado? ¿Cuántos sacrificios de héroes, en vano? ¿Cuánto tiempo esperé por ti, luchando como si ya tuviese una recompensa que de antemano sabÃa que nunca iba a alcanzar? (Un dÃa me preguntaste qué era la Fe… Pues es eso… Es eso…)
Desde pequeños de una forma u otra nos hacen saber que está mal comprometerse tan jóvenes, que hay que “vivir la vida” primero… que hay que experimentar cosas, alcanzar cosas… Sin embargo, ¿Acaso no es posible que perdamos la vida simplemente por querer “alcanzarla”? ¿Acaso no quisiera yo que en mis dedos y en la profundidad de mi boca se guardase solamente tu olor? ¿Acaso no darÃa yo todo porque tu cuerpo -mi único templo en esta tierra- no hubiese sido profanado jamás por otro que no fuese…
…y no puedo seguir escribiendo porque no me dejan este calor, esta melancolÃa, esta soledad y este intentar adivinar una y otra y-otra yotra vez… qué haces y donde estarás…