Poemas

You are currently browsing the archive for the Poemas category.

328 (Al amanecer)

Hoy, contigo, de noche, con todas las lámparas apagadas, todo es luz y claridad…
Mañana tendré que irme y entonces, al amanecer… todo será oscuridad de nuevo

Al amanecer volveremos a pretender que estas manos que ahora exploran suave y rítmicamente nuestros cuerpos… fueron hechas para escribir sobre un teclado, para apretar una palm, para sujetar un teléfono o hacer girar un volante…

Mañana nos iremos dejando lo que de humanos tenemos sobre las huellas de ésta que será, seguramente, otra cama desolada… Y vendrá otra mucama más a “ordenar” todo con gestos de cansancio e irritación…

¿Comprenderá ella algún día lo que aquí ha sucedido?
¿Le dirán estas sábanas revueltas, que yacen ahora en el piso, que aquí estuvo un hombre cuya alma le pidió a gritos a todos los relojes del mundo que detuviesen su marcha incesante?

Pero el metal no sabe nada de sentimientos ni puede sentir las vibraciones del alma.
¡Sino mira cómo son las ciudades donde creemos vivir!

…y el tiempo, Marjorie, es cruel y piensa que no nos merecemos una tregua…

¿Qué me queda entonces?

Disfrutar acá entre tus brazos, rodeado por el calor de tu aliento, como un pagano a quien, por un extraño error o casualidad, le fue dada la entrada al paraíso por unas horas…

¡Mañana las puertas se volverán a cerrar y yo seré expulsado!

¿No oyes cómo suenan las campanas, Marjorie?

¡Mundo, deja de girar, te lo suplico de nuevo!

¿Para qué rotar y rotar, ir de un lado a otro inútilmente, si aquí, sobre tu pecho, ya todo es perfecto?

Aquí, junto a ti, en esta noche sin estrellas ni luna, todo es luz.
Mañana amanecerá y volverá a caer la oscuridad…

Así que, clávame tus uñas en mi espalda una vez más, muerde con fuerza mis hombros, los brazos que te sujetan y el pecho desnudo frente a ti; que mañana estas marcas que dejas sobre mi cuerpo -así como las cicatrices que ya tiene mi corazón- serán lo único que me quede de ti.

Permalink

¡El otoño ya! —Pero por qué añorar un sol eterno, cuando estamos empeñados en descubrir la claridad divina, —lejos de las gentes que mueren en las estaciones.

El otoño. Nuestra barca en lo alto de las brumas inmóviles vira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme de cielo manchado de fuego y lodo. ¡Ah! ¡los harapos podridos, el pan empapado en lluvia, la embriaguez, los mil amores que me han crucificado! ¿No acabará nunca esta soberana vámpiro de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Vuelvo a verme la piel devorada por el fango y la peste, llenos de gusanos los cabellos y las axilas y con gusanos aún mayores en el corazón, tendido entre desconocidos sin edad, sin sentimiento… Hubiera podido morir allí… ¡Horrible evocación! Execro la miseria.

¡Y temo al invierno por ser la estación del “confort”!

—A veces veo en el cielo playas sin fin cubiertas de blancas naciones jubilosas. Por encima de mí, un enorme navío de oro agita sus pabellones multicolores en las brisas de la mañana. He creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevos idiomas. Creí adquirir poderes sobrenaturales. ¡Y bien! ¡debo enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Bella gloria de artista y de narrador perdida!

¡Yo! ¡Yo que me consideré ángel o mago, dispensado de toda moral, soy restituido a la tierra, con un -deber que hay que buscar, y una rugosa realidad que es necesario estrechar! ¡Patán!

¿Estaré equivocado? ¿Será la caridad, para mí, hermana de la muerte?

En fín, pediré perdón por haberme alimentado de mentira. Y adelante.

¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde conseguir ayuda?

Blossom

El corazón del hombre es un jardín.

Donde alguna vez se posa una rosa,

rosa.jpg

tan imponente y bella,

que imaginamos que nunca se va a marchitar.

rosa-marchita.jpg

Luego el tiempo nos sorprende,

con los ojos deshechos…

Pero si lo pensamos un momento,

Entenderemos que, tarde o temprano, una nueva nacerá…

rosa-brotando.jpg

¿Qué sabio llora por una rosa marchita?

Agosto sólo es tiempo de esperar la primavera…

Y aún en el invierno más triste,

siempre se podrá sacar un abrigo, y jugar con la nieve.

¿Hay razones para llorar por una rosa que se marchita?

La vida gira y…

El corazón es como un jardín:

Personas llegan, personas se van.

Vacío

…Es cuanto me dejaste.

¡Pero no me pidas perdón!

Porque sé que también me extrañas…

Porque sé que la vida es cruel,

y el tiempo irreparable

y nosotros fuimos demasiado débiles…

…para esperarnos

Porque es difícil esperar el amor, cuando no sabes qué es el amor,

cuando lo único que encuentras alrededor,

es posible compañía.

“Si pudiera un momento, uno solo, estrecharla contra mi corazón, todo este vacío se llenaría”. Goethe - “Werther”

Próximo post: Continuación de mi historia. Disculpen el off-topic. A veces recuerdo que éste es mi blog personal.

Un abrazo a todos.

Hoy escribí otro Post sobre actualidad, pero es fin de semana, y mejor reposar un poco. Así que pensé dejarles un pequeño poema que escribí no hace mucho. ¿Qué les parece? Tiene un poco que ver con la historia que continuará en un par de días. Stay tuned.

_________________

Un cierto placer masoquista.

Dolor confundido con vanidad.

Egoísmo.

Querer ser libre sin que tú lo seas.

Impotencia ante tu juventud invaluable

Tendrías al mundo a tus pies sin mover un dedo

Una cierta envidia

Ojos vidriosos…

llenos de lágrimas tan frustradas como para atreverse a salir

Dolor ahogado,

tal vez absurdo;

tener que volver a dejarte por asuntos de trabajo

(cuando apenas si llegué a tiempo esta última vez)

¿Te habría perdido?

(Lágrimas que se acumulan como cristales rotos. dolor en mis ojos)

entender que no hay nada en el mundo que me importe más que el sustento que me das con tus besos

¿Podrían mis manos crear algo más valioso que tus labios?

Y sin embargo debo irme de nuevo…

Partir con la cabeza llena de recuerdos, dudas… Incertidumbre

(y mis dedos aún impregnados de tu olor)

¿Seguirás ahí junto a mí como ese cosquilleo que dejaste en mi boca?

¿Llegaré a tiempo la próxima vez?

Preguntas sin respuesta.

Impaciencia.

Un cierto placer masoquista.

Vanidad disfrazada de dolor.

Ella

Acaso no es por ella que me levanto cada día aunque no quiera?

Acaso no es por ella que sigo peleando con las mismas fuerzas que perdí hace ya mucho tiempo?

Acaso no es por ella por quien levanto mi espada y la agito contra el destino, cuando en realidad no quisiera más que clavarla en mi propio pecho?

Pero no es ella quien hace que toda esta lucha no sea absurda?

Cada mañana me levanto y grito para mis adentros ¡Todo esto es por ti, sólo por ti!

Y trato de imaginar cuánto daría de mí si estuvieses aquí en carne y hueso…

porque todo esto que ahora hago, se lo obsequio a la mujer que habita en un rincón de mi imaginación.

He estado finalizando varios proyectos y aunque quiero continuar con mi nueva historia, mientras escribir sea una afición y no una obligación, no quiero hacerlo “porque toca”. Así que les pido disculpas a todos, sobretodo a aquellos que desean continuar leyendo… Por favor, espérenme un poco.

***

Repasando el párrafo anterior, no puedo por menos de recordar las palabras de Henry Miller, cuando explica el momento en que entendió que para ser escritor hay que abandonar todo y dedicarse a escribir. Hace unas semanas atrás una amiga licenciada en letras dijo que tampoco hay que llegar a este extremo, pero a veces pienso que sí, que un día no soportaré más, no aceptaré nuevos trabajos y me dedicaré únicamente a mi sueño de convertirme en escritor… ¿Y el dinero? ¡Ah! Siempre el problema del dinero…

De todas formas, les dejo por acá un poemilla que escribí pensando en Michelle; y envío las gracias a beatlespock por la pequeña reseña que le dedicó a mi grupo favorito, la banda de las bandas: Pink Floyd, en su blog.

Cuídense, espero volver por acá muy pronto…

y el último destello de amor desaparece,
como se desvanece el último rayo de sol
que una y otra vez me deja conocer el día,
para al final abandonarme a las tinieblas

Tú eres como ese sol:
que ahora sólo brilla y calienta los fríos cráteres de mi cabeza
Tú eres como ese sol:
y creo que ya no tengo fuerzas para dar otra vuelta.

Ojos Verdes, IV

El cuarto de esta colección de seis poemas, el cual escribí hace mucho tiempo y no había publicado. Estoy paralizado literalmente, apenas pase empezaré a publicar como siempre… o, tal vez, como nunca… (si es verdad que, como suelo repetirme y repetir, aún no he empezado a escribir realmente…)

Hoy estuve en uno de los lugares más lujosos de Caracas.
Hoy vestí de traje y corbata.
Hoy apreté la mano de un ministro.
Hoy me puse un carné, y entré sin articular palabra a un sitio,
donde decenas de personas hacen largas filas, por entrar.
Hoy fui a un gran centro comercial a comprar ropa
Anduve en metro, y me subí a una torre de 20 pisos
Hoy me llamaron de una empresa alemana, y colgué el teléfono.
Después, recibí una llamada de mis padres:
“todos estamos orgullosos de tí”, me dicen.

Cuan importante era en otro tiempo, pienso.
Al menos cuan humano.

Cuando pasaba las tardes tratando de escribir un gran libro
Cuando pasaba las tardes mirando el reloj
Esperando las 7 por ir a visitarte
Algunas veces, desesperado, salía a tu casa, aunque estuviese lloviendo

“me atrapó la lluvía” -mentía

Cuan humano era en otro tiempo.
Cuando mi vida era del tamaño de tus ojos verdes:

infinita.

Feliz cumpleaños, K.

Uno o dos poemas antes de continuar con “El Extranjero”… Gracias a todos por pasar por aquí; sobretodo a quienes se toman un minuto en comentar para apoyarme, dar sus críticas o ambas.

Tus ojos verdes entre la brisa
el vacio de ocho horas sin sentido
quise decir, recordar las estrellas sobre nuestros sueños
¿venían a caer sobre nosotros?
o a iluminar nuestros rostros, pálidos
por el terror de ver a nuestros sueños arrastrarse como moribundos
¿tenian envidia las estrellas del brillo que irradiaba mi corazon cuando estabas junto a mí?
tenian envidia las estrellas del brillo que emanaban tus ojos verdes?

quise decir que te extraño
y a veces me gustaría caer al vacío,
a veces, daría mi vida por no tener que extrañarte más

quise decir, que me duele demasiado.

pero ¡Olvídalo! No pienses en mí… No sufras por mi amor no correspondido. Imposible.

quise decir que me perdones:
Tal vez no quise decir nada.

Papá flota a través del océano…
Dejando sólo un recuerdo…
Una fotografía en el albúm familiar
¿Papá que más dejaste para mí?
¿¡Papá que dejaste para mí!?
Al final no fue más que otros ladrillos al muro
Al final no fuiste más que ladrillos al muro

Agonía

Si no existiera el sexo todo sería perfecto
Si no existiera el sexo ni el matrimonio ni los besos, podría pedirte que te vinieras a vivir conmigo;
explicarle a tus padres que sólo quiero cuidarte.
Pedirte que cada noche te quites la ropa y duermas desnuda abrazada a mí… para sentir con cada poro que estas ahí, para que cada uno de mis poros te diga “te amo”; y no pensarías que mis intenciones son atrevidas u obscenas
Si no existiera el sexo todo sería perfecto…
y ellos no podrían llamar a esto pecado.

——

    Las líneas que siguen son un fragmento de Werther de Goethe

    24 de noviembre

    No desconoce Carlota cuánto sufro. Su mirada ha llegado hoy hasta lo más hondo de mi corazón. La encontré sola; yo no despegaba mis labios y ella me miraba fijamente. Absorto ante aquella mirada sublime, llena de afectuoso interés y dulce piedad, no veía su seductora hermosura ni la aureola de inteligencia que ilumina su frente. ¿Por qué no me tiré a sus pies o la tomé entre mis brazos, cubriéndola de besos? Se sentó en el piano; a sus armoniosos acordes unió su dulce y cantarina voz. No he encontrado nunca más adorables sus labios; parecía que se entreabrían lánguidos para aspirar los dulces sonidos del instrumento y exhalarlos de nuevo, con la suavidad de su hálito. ¡ah! ¡Si yo pudiera hacer que compartieras conmigo lo que sentí en ese momento! Incliné la cabeza desfallecido y me juré no atreverme nunca a imprimir un beso en su boca, en aquella boca donde revoloteaban los serafines del cielo. Y, sin embargo, yo quiero… No. Hay una barrera imposible de cruzar que la separa de mi alma. ¡Destruir esta pureza! Y después el castigo que sigue al pecado. ¿Pecado?

Aún recuerdo con ira, como una de estas personas ricas hablaba de cómo se disfrutaba el mundo comiendo dáctiles y tomando champagne. Aún recuerdo con desdén cómo otras personas hablan de cómo se disfruta de la vida dedicándose a salir y a gastar dinero; y tratan con compasión a quienes, como yo, vivimos en un extasis errante por el mundo; tratando de encontrar más y más caminos…

Pero ellos, en su comodidad, en su minúsculas vidas, desde arriba: desde el cielo donde todo se ve igual. Jamás sabrían encontrar el goce de los que estamos aquí abajo; de quienes, cuando subimos, es para pasear por el universo…

A ellos, aunque no lo haya escrito yo, les dedico este poema del genio Frances (aunque se que nunca podrían entenderlo).

XII. Las muchedumbres. El Esplín de París. Charles Baudelaire

No a todos es dado tomar un baño de multitud: gozar de la muchedumbre es un arte; y únicamente puede, a expensas del género humano, permitirse un exceso de vitalidad aquel a quien un hada insufló ya en su cuna el gusto por el disfráz y la máscara, el odio al domicilio y la pasión por el viaje.

Multitud, soledad: términos equivalentes, y equiparables para el poeta activo y fecundo. Quien no sabe poblar su soledad, tampoco entiende de andar solo en medio de una muchedumbre ajetreada.

El poeta goza del incomparable privilegio de poder ser, a su antojo, él mismo y otro. Al modo de esas almas errantes en búsqueda de un cuerpo, el poeta entra, cuando bien le parece, en la persona de cada cual. Para él, sólo para él, todo está libre; y si algunos puestos parecen estarle negados, ello es debido a que, en su apreciación, no merecen ser frecuentados.

El paseante solitario y pensativo extrae una singular bocharrera de esta universal comunión. Aquel que con facilidad se desposa con la muchedumbre experimenta goces febriles de los que por siempre se verán privados el egoísta, aherrojado como caja de caudales, y el perezoso, recluido cual molusco. El paseante solitario adopta como suyas todas las profesiones, todas las alegrías, y todas las miserias que las circunstancias le deparan.

Lo que los hombres llaman amor es algo muy pequeño, restringido y débil, comparado con esta inefable orgía, con esta santa prostitución del alma que se entrega por entero, poesía y caridad, a lo imprevisto que se presenta y a lo desconocido que pasa.

Es bueno, en ocasiones, hacer ver a los bienaventurados de este mundo, aunque sólo sea para humillar por un instante su necio orgullo, que existen dichas superiores a las suyas, más vastas y refinadas. Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes misioneros exiliados en el último rincón del mundo saben probablemente algo de estas misteriosas borracheras; y en el seno de la amplia familia que su genio se ha labrado, deberán alguna vez reírse de quienes sienten compasión por su suerte tan agitada y por sus vidas tan castas.

Utopía

Con los ojos cerrados, viste toda la extensión del universo, ante ti, por primera vez.
Tu cuerpo se arraigó al mundo con todas sus fuerzas,
justo cuando éste desapareció a tu alrededor.
Si al principio no lo creías
es porque no sabías que cualquier cosa puede pasar,
entre mis brazos:
Utopía.

Saison

Mi vida sólo ha sido una sucesión de mudanzas.
Salgo de un infierno, caigo en otro.

Hasta ahora van… ¿cuantos? Ya no recuerdo.

Algunas veces regreso al volcán o cráter donde ya había estado
(Unos infiernos son más confortables que otros)

O sólo por temporadas…

En un lugar me arrancan la piel con agujas,
En otro sitio devoran mi alma

Entonces, cuando estoy desangrándome voy a otro sitio
Y si mi piel se cura, mi alma me pide a gritos que vuelva a un lugar

Y eso es todo. Podría decir que todo es distinto; pero nada ha cambiado.

Tal vez algo… Ya no espero encontrar el cielo.

Sólo espero, un buen día, tener el tiempo y las suficientes fuerzas para afilar mi pluma
Entonces, vengarme; degollar a todos los demonios que tanto me han atormentado,
a los egoistas, a los miserables, a los petulantes…

Son tantos.

Pero el filo de una pluma es inagotable, siempre que se inyecte con la tinta del alma verdadera
No la de este mundo, no la que se vende en las cajas de supermercados, en las placas de los autos, en las etiquetas de las tiendas, en las pantallas de los móviles…

Pero creo que ya he dicho demasiado.

Y a la vez nada.

Ojos Verdes, V

La máscara no se ha roto,
La máscara nunca existió.
Y tus ojos verdes siguen siendo los mismos,
O tal vez más lindos.
Tal vez más lindos, corazón.

El Albatros

Mi abuela materna es francesa. Casi toda mi familia de ese lado, han sacado esa nacionalidad. Sin embargo, si les piden el nombre de un libro de Sartre, un poema de Baudelaire, o una canción de Yann Tiersen, no sabrían que responder.

Es una nacionalidad de papel. (Como los títulos de muchos ingenieros, diseñadores, etcétera. Y sin embargo parece que eso vale más que nada: vivimos en un mundo de papel).

En contraste, yo que aún no la tengo, siempre he tenido un gusto, casi magnético por poetas, músicos y escritores franceses (aún antes de leer su biografía y enterarme que son de tal país). Baudelaire no es la excepción, y ya se convierte en uno de mis preferidos, sobretodo este poema -algunos dicen que es el mejor del libro “Las Flores del Mal”. Yo digo que se parece bastante a mí. No sería la primera vez que usara como pseudónimo el nombre que titula esta poesía.

L’Albatros de Charles Baudelaire (Traducción)

A menudo, y por divertirse, los marineros
cazan albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por amargos abismos.

estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
en cuanto los arrojan sobre la cubierta
lastimosamente dejan sus grandes alas blancas
cual remos abandonados.

¡Qué torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al inválido volador.

El Poeta es semejante a ese príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar.

5 p.m.

Aquella vez, aún reuerdo, noté en tu rostro un matiz de perversidad…. Como el reflejo de un par de pirañas en el agua dulce de un gran rio. ¡Pero con qué gusto me hubiese arrojado allí en otro tiempo! Y ahora que se que es cierto aquello que vi ese día ¿Lo haría? Es que aunque resultaras ser una mujer vulgar: serías la más sublime de todas las mujeres vulgares.

Angie

Mañana, después de todo, voy a verte.

Me gustaría explicarte con palabras cuanta falta me has hecho. Pero se que no me entenderías.

Aún así cuando te mire a los ojos: se que veré el reflejo de la inmensa alegría que sentirás al verme.

Y si estás atenta, y también miras mis ojos, en ese momento, sabrás que yo también voy a sentir lo mismo.

Cada día estamos cambiando, Angie. Tú sin duda más y más rápido que yo. Pero lo importante, es que siempre seremos capaces de reconocernos el uno al otro.

Lo importante es que el lazo que descubrí entre nosotros, desde el primer día en que te vi: nunca se va a romper.

Y con esa certeza, estaré esperando el día, en que te enseñe a domar los caballos salvajes.

Ahora, yo estoy aprendiendo.

9 p.m.

y el último pedazo que quedaba de mi corazón: tú lo rompiste. Tal vez sin querer. Pero esta vida me ha demostrado que, al final, lo menos que cuenta son las intenciones.

12 p.m.

Algún día… cuando, al fin, vengas a buscarme: estos poemas, que hoy ignoras, serán la única parte de mí que estará esperandote.

(y los leerás, acompañada de la misma soledad que hoy se posa confiada a mi alrededor)

6 a.m.

Desde la mañana tu recuerdo es un ejército en mi vida. Conquistas cualquier espacio vacío de mí. Hasta el más inóspito… A la aurora ganas la batalla a todo lo que me rodea. Incluso a mi despertador.Y soy una isla abandonada en el medio del mar, preguntándome: ¿Dónde has estado todos estos años que no has venido a reclamar todo cuanto te pertenece?

1970

Este poema lo escribí un domingo, hace meses. Y aunque hoy no es domingo y todos esos sentimentos plasmados aquí, se han desvanecido. Hoy, el clima, está como de 1970.

Un bajo de 1970 intenta revivir a la semana de su agonía
dos melancolías que colisionan y se aniquilan
dejando el aire propicio para que nuestros cuerpos se acerquen
y se besen
y así como la música y el domingo…
dos tristezas que llegan a unirse
y desaparecen

Werther sigue llorando por Carlota sobre la mesa
los curiosos rayos de sol nos ven amarnos bajo la puerta
la canción llegando a su momento cumbre
y nuestras lenguas dos instrumentos
mis manos haciendo un RE mayor en tu espalda
mi cuerpo acercándose más a tu cuerpo
mientras las palabras pierden su significado
ese ‘no’ pidiendo a gritos que salgan a tu encuentro
aquellas partes de mí, que esperaban amarte
desde hace…

Y así viajamos a otro tiempo

Pero… ¿por qué sólo un momento?

Y así viajamos a otro tiempo

¿A cuál?

Tal vez a 1970.

12 p.m.

Sí… Tengo que decirte que ya estoy mejor…Ya no te pienso tanto, y ya empiezo a mirar a las mujeres que pasan a mi lado. Incluso algunas me parecen muy bonitas: sobretodo cuando creo ver en ellas algo, aunque sea pequeñísimo, que me recuerda a tí.

Stop

Este, uno de mis poemas preferidos, es recitado por Pinky, en la película The Wall de Pink Floyd, justo antes de cantar Stop.

Do you remember me?
How we used to be?
Don’t you think We should be closer?

I put out my hand just to touch your soft hair
To make sure in the darkness that you were still there
And I have to admit I was just a little afraid…

of the ones living under their dirty old lives
the ones who are pointing their guns to our backs.


¿Me recuerdas?
¿Cómo solíamos ser?
¿No crees que deberíamos estar más cerca?

Acerqué mi mano, sólo para tocar tu suave cabello
Para estar seguro que, en la oscuridad, aún estabas allí
Tengo que admitir que tenía un poco de miedo
de quienes viven bajo sus sucias viejas vidas
de quienes están apuntando sus armas contra nuestras espaldas

¿Duermes? ¿Cómo puedo existir mientras duermes? ¿Será porque no soy una parte de ti como tanto me gusta decir? No… Prefiero pensar que, si aún sigo aquí mientras estás dormida: es porque, en alguna parte, también soy parte de tus sueños.

No puedo

No puedo. Sabiendo que existes. No puedo. Sabiendo que escuchas, no puedo. Sabiendo que lees, que piensas, que sueñas, que imaginas… No puedo. Sin ti. No puedo, ni siquiera escribir una línea ¿Qué no lo ves? No me sale nada… ¡Claro! Pero ¿cómo podrías verlo? Si tú estás ahí del otro lado, seguramente pensando en alguien más. ¡Y yo! Yo estoy aquí, esperándote. ¿Esperándote? ¿Acaso vendrás a mí? Por supuesto que no. Tengo que ir a buscarte. Dejar de escribir e ir a buscarte. ¿Escribir? ¿Aun no lo ves? No me salen ni dos líneas sin ti: no tengo inspiración. Tú eres mi inspiración, mis anhelos, mis sueños. Mis palabras, mis verbos. Tú. Toda tú.
Sin ti, No puedo.

La primera parte: amor. La segunda parte: desconsuelo.
La última parte: queda para ustedes darle un adjetivo (si gustan). Yo sólo les dejaré el poema.

Ojos verdes, tercera y última parte.

te hice daño… lo sé
me hiciste daño; lo sé

pero cuanto te amé
(y cuanto me quisiste)

y en días como hoy
que miro mis cicatrices
decido volver a abrirlas para sentir de nuevo las heridas
(es la única forma de recordarte)
y hasta la sangre que corre de nuevo
la sangre que alguna vez corrió
me parece dulce
dulce como todo lo que provenía de tí
dulce como todos aquellos momentos
dulce hasta como tus mismos defectos
(que se me antojaban perfectos)

dulce como todo
excepto tus ojos oscuros
algunas vez verdes y puros.

Fin.

7 p.m.

Este escrito tiene casi un año. No sé si recuerdo con gusto, con dis-gusto, o con nostalgia, todo lo que antes podía sentir por algo o por alguien

¿Cómo una sola persona puede cambiar tanto nuestro mundo?
Antes pasaba toda la noche soñando contigo y me despertaba pensando en tí
y todo mi día se iba ocioso mirando al reloj: esperando que se hicieran las 7 pm para ir a visitarte
A veces dejaba que se hiciera más tarde… para sentir la adrenalina de las horas pasando y mis ganas de verte creciendo.. creciendo…
Creciendo.
Hasta que no podía soportarlo más e iba casi corriendo a tu casa…
(aún cuando algunas veces estaba lloviendo)

Ahora no siento nada. Aunque sean justo las 7. Y tenga mil cosas que hacer: todo me parece vacío y sin sentido
(tan sin sentido como yo sin tí)

Porque cometí el error de dejarte todos mis sentimientos y mis pensamientos.
(hasta mis letras).

Y aunque sé que esto lo leerás, al menos quiero intentarlo… así como quisiera volver a correr a tu casa… hoy… otra vez.

Permalink

La primera parte de este poema quedó en alguna parte de este blog…
La primera parte llena de amor, la segunda llena de desconsuelo.

ojos verdes
¿donde estarán tus ojos verdes?
ojos verdes
¿donde quedaron tus ojos verdes?
que me han dejado vacío, solo
sólo con el recuerdo de tus:
ojos verdes
de jardines inexplorados
ojos multicolores
de soles radiantes
de árboles dejados
en las puertas de tu alma
en tus ojos, dos ventanas
dos espejos del sol
que se han roto
dos tesoros, mi amor
que he perdido
para siempre.

(como extraño tus ojos verdes)

Algunas veces adjudicamos nuestro fracaso a la falta de condiciones apropiadas para el éxito.
Aunque nunca conoció a su madre, quien falleció cuando él tenía sólo un mes de edad; fue hijo de un sencillo ferroviario quien además se opuso a que fuera poeta, llevándolo así a adoptar su renombrado pseudónimo; y pese a la pobreza de la que se vio rodeado durante su juventud: Ricardo E. Neftalí Reyes Basoalto (Pablo Neruda), llegó a la cumbre de la literatura hispanoamericana. Poeta, figura nacional, cónsul, senador, escritor, premio Lenin, premio Nóbel y sobre todo voz y alma de quienes reconocemos la fuerza y el amor inalcanzable que se derraman de su vida y de sus obras por siempre:

Porque los artistas nunca mueren siempre que alguien los tenga en su corazón.

Hoy, 23 de septiembre, puedo decir que a 32 años de tu fallecimiento en Santiago de Chile, sigues vivo en los corazones de quienes recordamos y admiramos con profundo respeto tus obras:

Gracias por no vivir para tí, gracias por entregar tu vida a aquello que amabas, gracias amigo.

Fin del discurso de Pablo Neruda en la entrega del Premio Nobel de Literatura (1971):

Pablo NerudaA l’aurore, armés d’une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades.)

Yo creo en esa profecía de Rimbaud, […] vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.

…Debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.

Así la poesía no habrá cantado en vano.


De todos, el poema que más me gusta de Neruda:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

[ Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. ]
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

[ Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. ]

¿A donde irás con esa máscara?
¿A donde irás con esa máscara que absorbió tu corazón?

y me dijiste que habías cambiado…
yo te digo que es sólo una máscara
una máscara y nada más, mi amor.

Ojos Verdes

Gracias a Daniela de la Cruz: tus palabras de aliento me inspiraron a reflejar en este poema el profundo sentimiento que revolvía a mi alma, algunas noches atrás…

voy a verte
al caer la noche
voy a verte
sin distancias…
…sin distancias
borro las distancias con mi pasos
a cada paso
compongo una melodia
(recordando tus labios)
un paso… voy
otro paso… a verte
un paso… otro paso…
cantan, resuenan
un pentagrama de pasos
una cadena de pasos
que cuento…
un paso… 1 paso
dos pasos… voy a verte
la cuenta se pierde
en el infinito
en el horizonte de tu casa
que es mi infinito
mi infinito porque sé que ahí estás
porque eres infinita en mi mente
en mi mente… en mi corazón
infinita
voy a verte
voy a verte
ahora que se acaban los pasos
knock… knock… knock…
suena la puerta
es un llamado…
…del fondo de mi alma
un llamado, que acompaña a mis latidos
que se aceleran
más… de prisa… de prisa…
sin parar…
de prisa…
hasta que abres la puerta
se detienen
es un instante en el infinito
el infinito en un instante
puedo verte
y de nuevo ahogarme
en tus ojos verdes

Otro tiempo

Antes tenía un reino tan grande que casi daba la vuelta completa a la tierra.
Me molestaba. Quise reducirlo.
Lo logré.
Ahora no es más que una parcela de Tierra, una diminuta parcela sobre la cabeza de alfiler.
Cuando la veo, me rasco con ella.
Y antes era una aglomeración de países formidables, un reino soberbio.
(Mi reino perdido, Henri Michaux)

Otro Tiempo renace…
Con nuevo diseño
y nuevo escritor (aunque parezca que sigue siendo el mismo)

Todos los días nacemos para volver a morir
nacemos para volver a morir…
y vamos cambiando…
sólo pocas personas se mantienen siempre iguales,
a ellos les llamo in-humanos,
los demás, los que tenemos alma,
vamos cambiando…
algunas veces tanto que nos sorprendemos de nosotros mismos,
otras no tanto… otras vamos en circulos

Y aquí estoy de nuevo con ustedes
(para que no se escapen estos cambios)

y en esta nueva etapa,
dejaré poemas y textos sublimes de otros
que me han impresionado, que me han hecho admirar
que forman parte de mí…

porque eso somos, una parte de nosotros mismos
y otra parte de todo lo que hemos percibido.

así como ustedes han sido y son parte de otro tiempo

bienvenidos y gracias por sus visitas. Los extrañaba.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

Licencia


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Temas

Archivos

Buscar

Enlaces

Poemas y literatura

Irrelevancia

Erotismo

Actualidad

Podcasts

Música

Cultura

Humor

Buenos blogs

Suscríbete

RSS FEED

Escríbeme a: