Mañana, después de todo, voy a verte.
Me gustaría explicarte con palabras cuanta falta me has hecho. Pero se que no me entenderías.
Aún así cuando te mire a los ojos: se que veré el reflejo de la inmensa alegría que sentirás al verme.
Y si estás atenta, y también miras mis ojos, en ese momento, sabrás que yo también voy a sentir lo mismo.
Cada día estamos cambiando, Angie. Tú sin duda más y más rápido que yo. Pero lo importante, es que siempre seremos capaces de reconocernos el uno al otro.
Lo importante es que el lazo que descubrí entre nosotros, desde el primer día en que te vi: nunca se va a romper.
Y con esa certeza, estaré esperando el día, en que te enseñe a domar los caballos salvajes.
Ahora, yo estoy aprendiendo.
5 comments
11/04/2006 at 1:50 pm
Penélope
que bien me alegra mucho por tí.. esos lazos que no se ven sino se sienten son maravillosos..
14/04/2006 at 4:21 pm
nika
ay, amigo, cuidado con los caballos salvajes, a veces en vez de nosotros domarlos a ellos, son ellos quienes nos contagian con esa chispa de libertad, entonces no nos queda más remedio que empezar a vivir.
me encantó tu comentario en mi nuevo blog, jaja.
gracias,
besos y mucha suerte.
14/04/2006 at 6:56 pm
Belle
Y mientras sigas aprendiendo el lazo no se deshará nunca…
Un saludo .
19/04/2006 at 10:34 pm
Fredy
Me recuerda a la canción de Angie de los Rolling Stones. Imagino que la conocerás. No me acuerdo muy bien de lo que decía la letra, pero era algo así: Sin dinero en los bolsillos, sin esperanza en el alma. Nunca podremos decir que estuviesemos satisfechos (más o menos)
Un saludo!
10/05/2006 at 5:11 pm
sabes kien soy...
me alegra q la kieras tanto…
eso hara mucha falta cuando ella pueda sentirlo…
un abrazo..!