30 minutos para prepararse para ir al trabajo
1 hora y media para ir al trabajo
9 horas en el trabajo (contando la hora de almuerzo)
1 hora para llegar a casa
8 horas para dormir (recobrar fuerzas para volver al trabajo)
————————————————————-
20 horas
En estos pocos días la capital, que avanzan lentísimo por cierto. Me doy cuenta del poco tiempo libre y las obligaciones que ocupan a la mayoría de las personas en esta ciudad: trabajo, estudios, diligencias, desplazarse, etc, etc.
Y esta es la razón, digo, porque alguien (por más grande que sea), puede no querer afrontar un compromiso (sentimental, por ejemplo); quiero decir: Con tan poco tiempo libre y tanto problemas: ¿Para qué tomar uno más?
En esta ciudad donde, al parecer, lo menos para lo que se tiene tiempo es para uno mismo. Donde entre tantas personas: la individualidad de un hombre, el pudor de una mujer (incluso un hombre, una mujer misma): parecen cosas ínfimas, sin importancia…
¿Para qué forzar las cosas e intentar tener algo que, sin duda, no pertenece a esta época?
Es cierto. Lo entiendo.
Pero ahora es cuando más doy la vuelta a mi forma de ser. Porque en esos minutos en las estaciones del metro, a las horas pico: donde uno es una gota entre oleadas de un mar de personas: es cuando pienso que cada quien necesita más de esa otra persona, a quien amar: a quien aferrarse al mundo, por quien sentirse más humana. Y de quien recibir, lo mismo, un poco más, un poco menos, quizás… Porque si bien no somos nada entre todos esos mares de personas, sentir que para una persona no es así, sentir que existe alguien que podría distinguirnos entre millones de personas… para quien somos alguien importante, para quien somos todo; sin importar cuan grande sea la ciudad o el lugar donde estemos… Eso cambia radicalmente las cosas.
Porque así como un monje que se entrega a una vida espiritual: necesita comer, dormir para poder seguir con vida. Así, nosotros, personas de la ciudad (me incluyo ahora): ocupadísimas en sacar las mejores notas, ser el mejor en el trabajo, etc. etc.: también necesitamos cosas elevadas para hacer completo nuestro mundo, nuestra vida… necesitamos ese algo o alguien más… para no terminar convertidos en simples autómatas, en simples máquinas…
Máquinas como las que, de seguro, tú construirás algún día M.G.
9 comments
25/01/2006 at 8:03 pm
Sirius A
Bienvenido a la realidad…. bueno como es eso que es el penultimo post… vas a hacer igual que Salomon…no seas así…..
26/01/2006 at 7:57 am
Adriana
Si, antepenúltimo post? Por favor aclara eso…
Saludos
27/01/2006 at 10:04 am
slesnor
(…) “; quizás nunca había tenido conversaciones de verdad con nadie que no fuera una mujer amada, y en el fondo me parecía normal que el intercambio de ideas con alguien que no conoce tu cuerpo, que no está en posición de hacerlo sufrir o de llenarlo de alegría, sea un ejercicio falso y a fin de cuentras imposible, porque somos cuerpos, somos sobre todo principal y casi únicamente, cuerpos, y el estado de nuestros cuerpos es la verdadera explicación de la mayoría de nuetras concepciones intelectuales y morales. ”
por Houellebecq; La posibilidad de una isla.
27/01/2006 at 11:22 am
Duilio
Slesnor: querra decir entonces que el amor es lo único que quizás pueda en algo conectar nuestro cuerpo con otra persona y… suavizar un poco esa soledad radical de la que tanto habló jose ortega y gasset?
28/01/2006 at 12:10 pm
nika
debo decir a favor de esta ciudad capital que su vértigo siempre me ha permitido crear, soñar y amar. y más de una sirena, un mago y una hada madrina he conocido en el metro.
abrazos.
bienvenido al caos.
p.d.: diré a los seres mágicos de esta ciudad que ya estás aquí para que comiencen a contactarte.
28/01/2006 at 2:32 pm
Koyo-t
La realidad a veces atormenta y asusta, y no hablo precisamente de tus viajes en metro.
Tal vez tenerte cerca bloqueó sus pensamientos, tiempo al tiempo y se acabará tu nostalgia.
28/01/2006 at 3:07 pm
Duilio
Nika: ¿será? yo temo que aquí se vaya a extraviar mi alma, a extinguir mis sueños y vaya a perder el poquito de conciencia que pocos hombres tienen.
Koyo-t: igual que con Nika: ¿será?
lástima que aún acá en caracas me toque repetir las palabras del quijote:
“paciencia y barajar” (o más bien: paciencia y trabajar)
30/01/2006 at 11:39 am
Carlos
Ante-penúltimo post? te dejas limitar por, en este caso, tus obligaciones?, no crees que es bonito compartir aunque sea 1 vez, se que esto es dinero me imagino que seria inútil tener esto sin escribir, pero escribe de vez en cuando que para mi como para muchos tus escritos valen la pena leerlos, igualmente respeto tus decisiones, espero que sea esta la interpretación al titulo de tu post
Saludos
30/01/2006 at 1:26 pm
Duilio
Tranquilo Carlos… Creo que en el “penúltimo post” aclararé de qué va esto…