Como un insecto prendado a una pantalla

Las palabras de la mesa, incluso las discusiones o los enojos, parecen ya reemplazadas por la visión hipnótica. La televisión nos tantaliza, quedamos como prendados de ella. Este efecto entre mágico y maléfico, es obra, creo, del exceso de la luz, una intensidad de la luz que nos toma. No puedo menos que recordar ese mismo efecto que produce la luz en los insectos, y aun en los grandes animales. Y entonces, no sólo nos cuesta abandonarla, sino que también perdemos la capacidad para mirar y ver lo cotidiano. Una calle con enormes tipas, unos ojos candorosos en la cara de una mujer vieja, las nubes de un atardecer. La floración del aromo en pleno invierno no llama la atención a quienes no llegan ni a gozarse de los jacarandáes en Buenos Aires. Muchas veces me ha sorprendido cómo vemos mejor los paisajes en las películas que en la realidad. Es apremiante reconocer los espacios de encuentro que nos quiten de ser una multitud masificada mirando aisladamente la televisión. Lo paradójico es que a través de esa pantalla parecemos estar conectados con el mundo entero, cuando en verdad nos arranca la posibilidad de convivir humanamente, y lo que es tan grave como esto nos predispone a la abulia. Irónicamente he dicho en muchas entrevistas que “la televisión es el opio del pueblo”, modificando la famosa frase de Marx. Pero lo creo, uno va quedando aletargado delante de la pantalla, y aunque no encuentre nada de lo que busca lo mismo se queda ahí, incapaz de levantarse y hacer algo bueno. Nos quita las ganas de trabajar en alguna artesanía, leer un libro, arreglar algo de la casa mientras se escucha música o se matea. O ir al bar con algún amigo, o conversar con los suyos. Es un tedio, un aburrimiento al que nos acostumbramos como “a falta de algo mejor”. El estar monótonamente sentado frente a la televisión anestesia la sensibilidad, hace lerda la mente, perjudica el alma.

Ernesto Sábato, La Resistencia.

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Llega un momento en toda actividad creativa, artística o semi-artística, en que el autor o autora pueda tomar manos a la obra sin necesidad de mucho esfuerzo o inspiración. Es lo que hago ahora. Es probable que este post lo borré también, así como he borrado otros. Es posible que yo me borre también más temprano que tarde. Ahora soy un edificio que se desmorona. (¿Quedarán ruinas? ¿Serán ruinas imponentes, como las de Grecia? Soy un edificio que se desmorona, pero también soy una estrella apunto de explotar e iluminar todo un universo. Mi universo. Pero (y sigamos intentando hacer literatura), ahora no soy edificio ni estrella: soy, aquí, frente a este monitor, como un insecto prendado a una lampara. Pienso que así debe ser la gente frente al TV toda su “vida”… y cuesta llamarle vida. Así debe ser mi padre ahora, en casa, con el Directv. Y ahí me detengo… ¿Por qué? Porque este sitio lo tiene demasiada gente y si quiero escribir, verdaderamente escribir, siento que mis palabras serán como espinas que terminarán dañando a una u otra persona. ¿Y qué? ¿Qué han hecho con sus vidas para que merezcan que me calle? Y ¿Qué he hecho yo con mi vida o que otra cosa puedo hacer que vengarme? Me los llevo conmigo. Kamikaze, es en lo que deseo convertirme. Entregarme a mi mismo en un intento de destruir esta sociedad. Intento quimérico por lo demás. Pero, ¿No estoy demasiado cómodo aquí frente al monitor? Apagar la PC, ir a sacar el auto, dar una vuelta, ir por comida a algún auto servicio… Porque ¿Para qué bajarse del vehículo? Ir al cine el fin de semana: no importa que la película sea mala. Las butacas están cómodas, más con el aire acondicionado. Y todos nosotros que trabajamos como esclavos para mantener esta super-estructura social ¿Qué? Hemos pagado caro el mac donalds, ladies and gentlemans. Hemos pagado la comodidad con nuestra libertad y nuestra alma. ¡Pero si al menos esta comodidad fuera para todos y no sólo para unos pocos! Por eso no queremos pensar, por eso somos como insectos pegados al TV o al monitor. Hasta quemarnos. Hasta que nuestro cerebro se queme. Hasta que te olvide…

Pero no, no puedo te olvidar.

Le doy una y otra vez vueltas a la misma carta, siempre preguntándome: ¿Qué es peor? ¿Estar vivo con una espina removiendose en tu corazón o ser un gris cadaver dentro de un BMW? ¿Van Gogh o Bill Gates? En menor escala, claro, claro…

Ya. Suficiente. Demasiadas palabras. Más de la cuenta. Soy un desesperado y estos son mis gritos. ¿No los oyes? ¿De verdad no los oyes, M. G.? Soy un edificio que se desmorona y este es el polvo que levanta la caída… Y queda muy poco tiempo. Y tal vez demasiado.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

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2 comments

Espero que a pesar de la televisión no se te quiten las ganas de seguir escribiendo Duilio.

Un saludo.

¿A dónde se fueron esos posts borrados?
Espero que recuperes pronto la inspiración.
Te mando ánimos, aquí frente al tv del ordenador de mi trabajo, pero en este caso, gracias a él puedo escaparme unos minutos a leer tu blog.
Besos.