Termino de escribir. Releo. Parece que he dejado la mitad de mi pena en aquellas palabras. Pero aún sigo inquieto:
-dame un par de minutos y salimos -me dijo mi jefe.
«Ya han pasado más de cinco». Pienso mirando el reloj de pared. Es curioso, el reloj está allá pero sus agujas parecen astillas de metal oxidadas que se agitaran en mi pecho. Cada segundo que pasa, duele, arde. Temo que Myriam se vaya a dormir, que no lleguemos a tiempo.
Me levanto a buscar a mi jefe. Cuando llego a la puerta, me tropiezo con él.
-Vamos -me dice jovial.
Son más de las nueve. Las calles están solas. La ciudad empieza a dormitar. De noche las autopistas se ven tan tranquilas y apacibles. De dÃa todo es caos. Tal vez por eso me enamoré de Caracas: porque siempre iba a visitarla de noche.
***
Mi jefe intenta disculparse por dejarme esperando. Replico que no hay problema, que soy yo quien debe disculparse por el imprevisto. «Espero que entienda -le digo- estas cosas no suceden a menudo.» «No suceden nunca, en realidad…» Pienso.
Acto seguido le suelto con calma todo el cuento desde que vi a Myriam conectada.
-Me parece muy bien -responde- ¿Y desde cuando la conoces?
-Ese es el problema. Nunca nos hemos visto.
-¿Cómo dices?
-No nos conocemos en persona.
Mi jefe me mira perplejo, como si me gritara: ¿Y CREES QUE UNA CHICA TE VA A DEJAR ESTAR CON ELLA AS� COMO AS� A ESTA HORA, A SOLAS Y SIN CONOCERTE?
Yo intento explicar que ambos somos escritores y poetas y por eso hay más confianza. No parece muy convencido.
-Somos como masones -le explico, por decir algo.
-Entiendo -contesta tratando de aceptar la idea.
-Y aunque anda sola, su habitación tiene veinte camas, fue lo único que habÃa disponible.
-Y de ti depende en cual cama quedarás…
-Exacto -respondo con nostalgia.
En el fondo tal vez sólo soy un soñador -me digo-, una persona que no quiere madurar y aceptar que vive en un mundo sin aventuras, cosas nuevas, imprevistas…
-Llegamos -dice mi jefe, interrumpiendo mis pensamientos. Volteo: ahà está el Centro Comercial Muchas Tiendas.
Empezamos a mirar alrededor. Quedamos perplejos: hay como mÃnimo veinte hoteles. Con temor le pregunto a mi jefe si aún creer saber cual es. Mi jefe no contesta. Me hundo en el asiento. Llegamos al primer hotel, a dos cuadras del centro comercial.
Esa noche visitamos alrededor de veinte sitios. Pero, curiosamente, en el primero, fue en el único que me detuve con calma. Me paré frente al restaurante y me quedé observando, como si pudiese ver juntos, sentados a una de las mesas, el reflejo de Myriam y el mÃo, provenientes de alguna extraña dimensión ajena a esta, donde sà que existÃan aventuras y todo era perfecto.
Por supuesto que no habÃa habitaciones. De todas formas insistà en preguntarle a la recepcionista si el hotel tenÃa habitaciones de veinte camas (como en la que Myriam me habÃa dicho que estaba). Ella me dijo que no mirándome extrañada, y regresé al auto.
Cuando dimos la vuelta a la manzana y vi la parte de atrás del hotel con todas las ventanas de las habitaciones, me dije, «tras una de estas ventanas está ella».
Sin la menor esperanza de estar con Myriam aquella noche, lo demás sucedió muy rápido. Sólo habÃa que encontrar una cama vacÃa y acostarse a dormir. Sin más. Asà que luego de dar muchas vueltas, encontramos habitación.
El cuarto era carÃsimo, el doble de lo que costarÃa una suite en un buen hotel en otra ciudad del interior. Pero mi jefe pagó con una sonrisa, complacido de que al fin se desharÃa de mà y podrÃa irse a casa a descansar. Le quedaban dos horas antes de tener que levantarse nuevamente para ir al aeropuerto.
***
Cuando entré al cuarto, estuve a punto de golpearme la nariz con la pared de enfrente. La habitación medÃa diez metros cuadrados o algo asÃ. Por un momento temblé pensando que ni siquiera tenÃa baño; pero al final encontré una puertica, donde tuve que caminar de medio lado para poder entrar.
Ya en la cama, para tratar de distraerme y evitar seguir comiéndome la cabeza pensando porqué habÃa caÃdo yo en esta dimensión y no en la otra, encendà el TV.
En The Fuck Channel estaba empezando una pelÃcula: “La diva más puta”. HabÃa una chica rodeada de quince tipos que no dejaban de tocarla por todas partes…
Cambie de canal.
-Les presentamos el nuevo, auténtico y revolucionario producto con el que usted podrá…
Otro cambio de canal.
Caricaturas. Gokú recién convertido en super sayayin exclama: ¡Al fin llegó tu hora freezer!.
Apago el TV. Me dejo caer sobre la cama. Empieza a sonar el chirrido de una cama, no es la mÃa, por supuesto, porque estoy solo, y no me muevo. Oigo unos gritos que se van haciendo más intensos. Lo que faltaba. De pronto todo queda en silencio. Respiro profundo. Estoy cansado, harto, no tiene sentido seguir con esta vida absurda. La Muerte hace mover las cortinas. Me levanto, las quito, hay un pequeño balcón allà afuera. Es todo lo que necesito, me digo. Saltar y ya. Salgo al balcón, me inclino. Es el fin…
No. Estoy en un primer piso.
El vigilante me mira asombrado. ¿Le pasa algo caballero? No, no es nada. Y vuelvo a mi cuarto a intentar dormirme.
***
El teléfono suena.
-¿Myriam? -contesto
El teléfono sigue sonando: es el de la recepción.
Me sobresalto. ¿Pasó algo? ¿Se estará quemando el hotel? Digo buscando instintivamente mis jeans, mientras contesto:
-Señor Okinawa, disculpe -tiene usted una llamada
-¿QUÉ?
-Tiene usted una llamada de la señora Susan.
-¿QUIEN?
-¿Usted no es el señor Okinawa, el dueño de la fábrica de Barniz?
-¿CÓMO?
-Tiene usted una llamada…
-Disculpe caballero. Estoy durmiendo. Y no sé de qué me habla.
-Hay una señora que dice que el señor Okinawa está en esta habitación, ¿Se la comunico?
-¿Pero qué clase de hotel es éste? ¿No tiene usted una ficha con mi nombre?
-¡Rupertina! ¿Dónde están las fichas? -Se oye que preguntan desde la recepción.
Cuelgo el teléfono. Intento volver a dormirme. Dos minutos después el teléfono vuelve a sonar.
-¿Señor Okinawa?
Desconecto el teléfono y lo arrojo al balcón. Vuelvo a intentar dormir. Pero empiezo a repasar el dÃa anterior, tal como si acabara de despertarme.
A las seis; dos horas después de dar vueltas en la cama, entre dormido y despierto, suena mi móvil: es un mensaje, de Myriam.
-Disculpa. Ayer me llamó mi familia y hablamos por casi una hora, después me pareció que era muy tarde y me acosté. ¿No estás molesto?
Pienso, tengo ganas de decirle que lo dejemos todo hasta aquÃ, que nos olvidemos del asunto, que no me importa en lo absoluto; y cuando estoy apunto de escribirle esto, me llega otro mensaje, de ella:
-¿Qué dices si nos vemos al mediodÃa y almorzamos? Mi vuelo sale a las seis.
-Perfecto. -le respondo.
23 comments
02/04/2007 at 3:34 pm
Koyo-T
Y nuevamente espero por el próximo pedazo, veamos que tal ese almuerzo…
Saludos
02/04/2007 at 4:07 pm
LYNNSINHILL
El señor Okinawa debe estar huyendo de su mujer, y se refugia de incógnito en hoteles que se refugian en otros 3.000, va marcando un buen pulso tu relato, respira bien, está muy vivo.
02/04/2007 at 7:06 pm
TERREMOTO
Te devuelvo la visita, gracias por tu comentario y tu felicitaciòn.
Me ha gustado lo que he leìdo, me has recordado mis años que vivì allì, con tu permiso volverè.
Besiclik
02/04/2007 at 10:40 pm
Timur
Que onda duilio ando bastante ocupadon mañana me leo el post, eso si apoyo te lo doy como siempre, ya actualize en mi blog
02/04/2007 at 11:40 pm
meri
muy entretenido! ojala no nos hagas esperar cinco dias para leer la continuacion!!!
03/04/2007 at 12:29 am
Venado
¿Te parece que una habitación de 10 metros cuadrados es pequeña? Digo, con 10 metros cuadrados no es fácil golpearse la nariz apenas entrar, ¿no crees?
03/04/2007 at 2:13 am
matahari
Es la primera vez que te leo y me gusta, te seguire esperando :)
saludos desde el otro lado del mundo, desde mi Polonia :)
03/04/2007 at 5:44 am
Landahlauts
Vaya, tu relato engancha…
Volveré mañana. Un saludo y mi apoyo…
03/04/2007 at 6:23 am
Nosgustaelagua
…
nos dejas esperando.
Saludos desde el agua
03/04/2007 at 6:35 am
La Miss
Menuda mierda de blog
03/04/2007 at 7:53 am
chin
Hola
Por aquà seguimos.
Saludos
03/04/2007 at 8:05 am
Kurtz
Me ha gustado tu blog. Voy a votarlo en el concurso del “20 Minutos”.
Saludos.
03/04/2007 at 9:55 am
An
un saludo amigo :)
03/04/2007 at 2:05 pm
metaforica
Miriam por lo visto es muy escurridiza, jajajja
03/04/2007 at 2:57 pm
Diego
Visita amputacioneS
http://amputaciones.blogspot.com
03/04/2007 at 3:03 pm
ANA Y VÃ?CTOR M.
Ha sido estupendo compartir contigo este viaje en el concurso 20 minutos… Enhorabuena por el resultado conseguido y gracias por tu apoyo.
Nos seguiremos leyendo…
Un fuerte abrazo
Ana y VÃctor.
03/04/2007 at 5:34 pm
JP
De nuevo por aqui . Saludos
03/04/2007 at 6:32 pm
Pepe
Has ganado la votación popular del concurso 20minutos. Prepárate porqué ahora te va a llover mierda de todos lados por spammero.
03/04/2007 at 7:29 pm
Carlos
Jajaja esto me dio mucha gracia
“Pienso, tengo ganas de decirle que lo dejemos todo hasta aquÃ, que nos olvidemos del asunto, que no me importa en lo absoluto; y cuando estoy apunto de escribirle esto, me llega otro mensaje, de ella:
-¿Qué dices si nos vemos al mediodÃa y almorzamos? Mi vuelo sale a las seis.
-Perfecto. -le respondo.”
Felicitaciones por el concurso :)
03/04/2007 at 7:47 pm
JRMora
Ahora habrá que intentar olvidar igual de rápido los fracasos como los éxitos.
Saludos
03/04/2007 at 9:20 pm
Timur
Ya lo lei ,ahora quiero ver que más pasa
Que onda Duilio felicidades creo que has ganado en los 20 blogs
04/04/2007 at 4:22 am
Wilde
MUCHAS FELICIDADES DUILIO!!!!
es un alivio que por fin se acabe el concurso de todas formas!!! uf!!!
un gran abrazo, te leo cuando no esté tan liado!!!…
06/04/2007 at 4:31 pm
Manuel Aramis Miranda
Hola mi enemiguito.
El chisme es una cosa terrible, por intermedio de amigos que he cosechado en este concurso y en la blogosfera, me enteraron de la finalización de las votaciones en los premios 20 blogs.
Me alegra mucho tu triunfo, que es una victoria de Venezuela (mi segunda Patria) y latinoamerica.
Espero que el jurado tramposo y parciliazado, invocando “el espiritu” del concurso no se inventen algo para despojarte de tu victoria.
Recuerda lo que te dije cuando me expulsaron…