Encuentros Inesperados. (Tercera parte)

Termino de escribir. Releo. Parece que he dejado la mitad de mi pena en aquellas palabras. Pero aún sigo inquieto:

-dame un par de minutos y salimos -me dijo mi jefe.

«Ya han pasado más de cinco». Pienso mirando el reloj de pared. Es curioso, el reloj está allá pero sus agujas parecen astillas de metal oxidadas que se agitaran en mi pecho. Cada segundo que pasa, duele, arde. Temo que Myriam se vaya a dormir, que no lleguemos a tiempo.

Me levanto a buscar a mi jefe. Cuando llego a la puerta, me tropiezo con él.

-Vamos -me dice jovial.

Son más de las nueve. Las calles están solas. La ciudad empieza a dormitar. De noche las autopistas se ven tan tranquilas y apacibles. De día todo es caos. Tal vez por eso me enamoré de Caracas: porque siempre iba a visitarla de noche.

***

Mi jefe intenta disculparse por dejarme esperando. Replico que no hay problema, que soy yo quien debe disculparse por el imprevisto. «Espero que entienda -le digo- estas cosas no suceden a menudo.» «No suceden nunca, en realidad…» Pienso.

Acto seguido le suelto con calma todo el cuento desde que vi a Myriam conectada.

-Me parece muy bien -responde- ¿Y desde cuando la conoces?

-Ese es el problema. Nunca nos hemos visto.

-¿Cómo dices?

-No nos conocemos en persona.

Mi jefe me mira perplejo, como si me gritara: ¿Y CREES QUE UNA CHICA TE VA A DEJAR ESTAR CON ELLA AS� COMO AS� A ESTA HORA, A SOLAS Y SIN CONOCERTE?

Yo intento explicar que ambos somos escritores y poetas y por eso hay más confianza. No parece muy convencido.

-Somos como masones -le explico, por decir algo.

-Entiendo -contesta tratando de aceptar la idea.

-Y aunque anda sola, su habitación tiene veinte camas, fue lo único que había disponible.

-Y de ti depende en cual cama quedarás…

-Exacto -respondo con nostalgia.

En el fondo tal vez sólo soy un soñador -me digo-, una persona que no quiere madurar y aceptar que vive en un mundo sin aventuras, cosas nuevas, imprevistas…

-Llegamos -dice mi jefe, interrumpiendo mis pensamientos. Volteo: ahí está el Centro Comercial Muchas Tiendas.

Empezamos a mirar alrededor. Quedamos perplejos: hay como mínimo veinte hoteles. Con temor le pregunto a mi jefe si aún creer saber cual es. Mi jefe no contesta. Me hundo en el asiento. Llegamos al primer hotel, a dos cuadras del centro comercial.

***

Esa noche visitamos alrededor de veinte sitios. Pero, curiosamente, en el primero, fue en el único que me detuve con calma. Me paré frente al restaurante y me quedé observando, como si pudiese ver juntos, sentados a una de las mesas, el reflejo de Myriam y el mío, provenientes de alguna extraña dimensión ajena a esta, donde sí que existían aventuras y todo era perfecto.

Por supuesto que no había habitaciones. De todas formas insistí en preguntarle a la recepcionista si el hotel tenía habitaciones de veinte camas (como en la que Myriam me había dicho que estaba). Ella me dijo que no mirándome extrañada, y regresé al auto.
Cuando dimos la vuelta a la manzana y vi la parte de atrás del hotel con todas las ventanas de las habitaciones, me dije, «tras una de estas ventanas está ella».

Sin la menor esperanza de estar con Myriam aquella noche, lo demás sucedió muy rápido. Sólo había que encontrar una cama vacía y acostarse a dormir. Sin más. Así que luego de dar muchas vueltas, encontramos habitación.

El cuarto era carísimo, el doble de lo que costaría una suite en un buen hotel en otra ciudad del interior. Pero mi jefe pagó con una sonrisa, complacido de que al fin se desharía de mí y podría irse a casa a descansar. Le quedaban dos horas antes de tener que levantarse nuevamente para ir al aeropuerto.

***

Cuando entré al cuarto, estuve a punto de golpearme la nariz con la pared de enfrente. La habitación medía diez metros cuadrados o algo así. Por un momento temblé pensando que ni siquiera tenía baño; pero al final encontré una puertica, donde tuve que caminar de medio lado para poder entrar.

Ya en la cama, para tratar de distraerme y evitar seguir comiéndome la cabeza pensando porqué había caído yo en esta dimensión y no en la otra, encendí el TV.

En The Fuck Channel estaba empezando una película: “La diva más puta”. Había una chica rodeada de quince tipos que no dejaban de tocarla por todas partes…

Cambie de canal.

-Les presentamos el nuevo, auténtico y revolucionario producto con el que usted podrá…

Otro cambio de canal.

Caricaturas. Gokú recién convertido en super sayayin exclama: ¡Al fin llegó tu hora freezer!.

Apago el TV. Me dejo caer sobre la cama. Empieza a sonar el chirrido de una cama, no es la mía, por supuesto, porque estoy solo, y no me muevo. Oigo unos gritos que se van haciendo más intensos. Lo que faltaba. De pronto todo queda en silencio. Respiro profundo. Estoy cansado, harto, no tiene sentido seguir con esta vida absurda. La Muerte hace mover las cortinas. Me levanto, las quito, hay un pequeño balcón allí afuera. Es todo lo que necesito, me digo. Saltar y ya. Salgo al balcón, me inclino. Es el fin…

No. Estoy en un primer piso.

El vigilante me mira asombrado. ¿Le pasa algo caballero? No, no es nada. Y vuelvo a mi cuarto a intentar dormirme.

***

4 a.m.

El teléfono suena.

-¿Myriam? -contesto

El teléfono sigue sonando: es el de la recepción.

Me sobresalto. ¿Pasó algo? ¿Se estará quemando el hotel? Digo buscando instintivamente mis jeans, mientras contesto:

-Señor Okinawa, disculpe -tiene usted una llamada

-¿QUÉ?

-Tiene usted una llamada de la señora Susan.

-¿QUIEN?

-¿Usted no es el señor Okinawa, el dueño de la fábrica de Barniz?

-¿CÓMO?

-Tiene usted una llamada…

-Disculpe caballero. Estoy durmiendo. Y no sé de qué me habla.

-Hay una señora que dice que el señor Okinawa está en esta habitación, ¿Se la comunico?

-¿Pero qué clase de hotel es éste? ¿No tiene usted una ficha con mi nombre?

-¡Rupertina! ¿Dónde están las fichas? -Se oye que preguntan desde la recepción.

Cuelgo el teléfono. Intento volver a dormirme. Dos minutos después el teléfono vuelve a sonar.

-¿Señor Okinawa?

Desconecto el teléfono y lo arrojo al balcón. Vuelvo a intentar dormir. Pero empiezo a repasar el día anterior, tal como si acabara de despertarme.

A las seis; dos horas después de dar vueltas en la cama, entre dormido y despierto, suena mi móvil: es un mensaje, de Myriam.

-Disculpa. Ayer me llamó mi familia y hablamos por casi una hora, después me pareció que era muy tarde y me acosté. ¿No estás molesto?

Pienso, tengo ganas de decirle que lo dejemos todo hasta aquí, que nos olvidemos del asunto, que no me importa en lo absoluto; y cuando estoy apunto de escribirle esto, me llega otro mensaje, de ella:

-¿Qué dices si nos vemos al mediodía y almorzamos? Mi vuelo sale a las seis.

-Perfecto. -le respondo.

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
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Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

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23 comments

Y nuevamente espero por el próximo pedazo, veamos que tal ese almuerzo…

Saludos

El señor Okinawa debe estar huyendo de su mujer, y se refugia de incógnito en hoteles que se refugian en otros 3.000, va marcando un buen pulso tu relato, respira bien, está muy vivo.

Te devuelvo la visita, gracias por tu comentario y tu felicitaciòn.

Me ha gustado lo que he leìdo, me has recordado mis años que vivì allì, con tu permiso volverè.

Besiclik

Que onda duilio ando bastante ocupadon mañana me leo el post, eso si apoyo te lo doy como siempre, ya actualize en mi blog

muy entretenido! ojala no nos hagas esperar cinco dias para leer la continuacion!!!

¿Te parece que una habitación de 10 metros cuadrados es pequeña? Digo, con 10 metros cuadrados no es fácil golpearse la nariz apenas entrar, ¿no crees?

Es la primera vez que te leo y me gusta, te seguire esperando :)
saludos desde el otro lado del mundo, desde mi Polonia :)

Vaya, tu relato engancha…

Volveré mañana. Un saludo y mi apoyo…

nos dejas esperando.

Saludos desde el agua

Menuda mierda de blog

Hola
Por aquí seguimos.
Saludos

Me ha gustado tu blog. Voy a votarlo en el concurso del “20 Minutos”.
Saludos.

un saludo amigo :)

Miriam por lo visto es muy escurridiza, jajajja

Ha sido estupendo compartir contigo este viaje en el concurso 20 minutos… Enhorabuena por el resultado conseguido y gracias por tu apoyo.

Nos seguiremos leyendo…

Un fuerte abrazo

Ana y Víctor.

De nuevo por aqui . Saludos

Has ganado la votación popular del concurso 20minutos. Prepárate porqué ahora te va a llover mierda de todos lados por spammero.

Jajaja esto me dio mucha gracia

“Pienso, tengo ganas de decirle que lo dejemos todo hasta aquí, que nos olvidemos del asunto, que no me importa en lo absoluto; y cuando estoy apunto de escribirle esto, me llega otro mensaje, de ella:

-¿Qué dices si nos vemos al mediodía y almorzamos? Mi vuelo sale a las seis.

-Perfecto. -le respondo.”

Felicitaciones por el concurso :)

Ahora habrá que intentar olvidar igual de rápido los fracasos como los éxitos.
Saludos

Ya lo lei ,ahora quiero ver que más pasa

Que onda Duilio felicidades creo que has ganado en los 20 blogs

MUCHAS FELICIDADES DUILIO!!!!

es un alivio que por fin se acabe el concurso de todas formas!!! uf!!!

un gran abrazo, te leo cuando no esté tan liado!!!…

Hola mi enemiguito.

El chisme es una cosa terrible, por intermedio de amigos que he cosechado en este concurso y en la blogosfera, me enteraron de la finalización de las votaciones en los premios 20 blogs.

Me alegra mucho tu triunfo, que es una victoria de Venezuela (mi segunda Patria) y latinoamerica.

Espero que el jurado tramposo y parciliazado, invocando “el espiritu” del concurso no se inventen algo para despojarte de tu victoria.

Recuerda lo que te dije cuando me expulsaron…