Tan razonable como representar una prisión de cierto género por otra diferente, es representar algo que existe realmente por algo que no existe. (Daniel de Foe).
—
-Departamento de Informática. Buenos días. -responde mi compañero del puesto de al lado- ¡Ismar! (es la joven del sistema de nómina) ¿Cómo estás? Muy bien, muchas gracias. ¿Quieres hablar con él? (dice mirándome extrañado) ¡Es la primera vez que alguien lo llama desde que trabaja aquí! -y se rie a carcajadas. Yo me impaciento: no me importa lo que piense mi compañero; pero, que me pase el teléfono ¡ahora mismo! Que querrá Ismar ¿Habrá algún problema con el sistema de nómina? ¿O sólo querrá hablar conmigo?- Sí, de verdad, nadie lo ha llamado desde que trabaja aquí -Le arrojo una mirada de odio a mi compañero- Un momento, ya te lo paso…
Tomo el inalámbrico y lo llevo a mi puesto. Intento poner una voz amable, dulce, que le toque el corazón:
-Buenos días, Ismar. Es una grata sorpresa, dime ¿Cómo estás?
-Hola -responde secamente.
Siento que mi corazón se detiene un momento. Me quedo atónito: intento seguir hablando, pero creo que por el tono de voz que me sale, cualquier cosa que diga es como si preguntara lo mismo: ¿qué pasa?
-Te tengo una mala noticia -dice de forma aún más tétrica y seca.
-Dime -respondo con la voz cortada
-Uno de los integrantes de Pink Floyd… Falleció.
-¿¡QUÉ!? ¿QUIEN?
-Syd Barret… Tengo el alma destrozada… Apenas me enteré me acordé de ti, pensé en llamarte para darte la noticia. Casualmente ayer hablabamos tan tranquilos de ellos…
En este momento un viento que llega del mismo ártico golpea todo mi cuerpo, siento una punzada en mi pecho, y veo como rápidamente desaparecen todas mis fuerzas, al punto que ya no puedo ni pronunciar palabras…
-Gracias por avisarme Ismar, no sé que decir… Lo siento, de verdad -. Le entrego el teléfono a mi compañero de trabajo. Me levanto de mi puesto. Voy al cafetín, al baño, al pasillo… Quiero llorar, salir corriendo ¡Syd! Justo ahora que oigo tus discos, justo ahora cuando no hacen doce horas que la encontré, que pasamos la tarde hablando de ti. ¿Por qué pasa esto cuando aún llevo dentro de mí una pequeña felicidad por encontrarla? ¿Es un obsequio, Syd? ¿Un aliento que nos mandas a ambos para soportar tu partida?
—
Regreso a mi puesto, no consigo que el dolor que llevo brote de mis ojos: no consigo arrancarlo de mí. Las peores lágrimas son las que somos incapaces de llorar. Las que se quedan dentro de nosotros, golpeando nuestro corazón, gota tras gota: hasta romperlo y hacerlo sangrar; y al final lloramos esas gotas: lloramos lágrimas de sangre, y nuestro corazón roto y seco deja un vacío dentro de nosotros: pero, aún así, el dolor de una u otra forma sigue allá adentro, golpeando el vacío hasta reventarlo y formar un vacío dentro de ese mismo vacío. Golpeando el pecho hasta hacer una herida, que arde y se carcome por la sal de esas lágrimas que nunca logramos sacar de dentro de nosotros. Esas lágrimas que quedaron allí golpeandonos hasta hacer una herida… Una herida que nunca consigue cicatrizar.
Veo el monitor, intento colocar mis manos sobre el teclado: seguir trabajando; hacer como los otros, seguir adelante sin importar lo que pase: como un ejercito que marcha gritando ¡Un, dos! ¡Un, dos! Mientras al lado, caen bombas que destrozan todo, y gente agoniza, mutilada a su alrededor… No, no puedo seguir trabajando así. De buena manera lo hiciera, si hubiese fallecido algún familiar lejano. Pero Syd ¡Syd! Que aún sin conocerlo siento que me acompaño tantos días difíciles; cuando la psicodelia de sus canciones era lo único que me sacaba del mundo real, y me mantenía con vida… Y, aunque parezca ilógico, no era capaz de imaginarme que alguien así también iba a irse algún día…
Miro el teléfono. ¿Cuantos días son políticamente correctos después de conocer a una persona para tener derecho a invitarla a almorzar? A la m… la política, la sociedad y sus reglas. Levanto el teléfono. Marco el número:
-Alo -contesta Ismar con la voz apagada. En el fondo puedo oir una de las primeras canciones de Pink Floyd.
-Soy yo. Estaba pensando si sería bueno que almorzaramos hoy…
-Hoy no puedo salir a almorzar, tengo muchísimo trabajo…
-Ah… -contesto desanimado
-Pero… ¿A que hora sales? Podemos vernos a las 6.
Próximo fragmento en un par de días. Take it easy… No es fácil escribir con todo lo que me ha pasado lately… Pero a la vez me resulta necesario…
3 comments
29/09/2006 at 5:15 pm
Mila
Ay Dios!!!!!!!!!!!!! van a saliiiiiirrrr!!!!!!!!
29/09/2006 at 5:24 pm
Duilio
jajajaja Mila… cualquiera cae que estuviese escribiendo una telenovela
30/09/2006 at 11:49 am
nika
Fue extraño este fragmento, lleno de dolor e ironía, exageración y honestidad. Me gusta y aguardo.
Saludos