-Sí… Está bien… No se preocupe… And After all… Yo le envío el informe… Todo en orden… We are only ordinary men… No hay ningún problema, sólo debo comentarle que… It’s not what we would choose…
»Hasta luego… To do
La chica deja el móvil sobre su escritorio. Yo sigo perplejo, mirándola… Con la canción mezclada con su voz, y mis pensamientos… En una mezcla de alegría, confusión y sorpresa tal, que intento concentrarme para estar seguro de que esto no es otro sueño… que no voy a aparecer de nuevo en mi cuarto… que ella no va a desaparecer…
¿Cuantas veces no me ha pasado lo mismo? Después de estar con ella en casa, con la luz baja, mirando la lluvia a través de la ventana, mirando el humo que nace de nuestras tazas de café… Cuantas veces después de estar abrazándola, besándola; en tantos lugares, tantos sitios; cuantas veces después de volar con ella entre mis brazos, sobre los árboles… Cuantas veces después de detenernos a hablar en la terraza de extrañas casas… En montañas… En hermosos restaurantes inexistentes… Cuantas veces no me he despertado solo, con un inmenso vacío en el pecho, desesperado, con el rostro lleno de lágrimas, apretando mi almohada y golpeando mi cama; detestando a mi imaginación por recordarme a una persona que no está conmigo, que tal vez nunca llegue a conocer o simplemente no exista… Cuantas veces?
Y ahora que estoy aquí, con ella enfrente… ¿Por qué una parte de mí intenta encontrar un defecto que me haga pensar que no es ella, que la búsqueda sigue, que podré volver a despertarme en mitad de la noche y golpear mi cama y llorar… y este vacío seguirá formando parte de mí y no tendré que cambiarlo por el brillo de sus ojos? Tanto temo acercarme… Tanto temo decir…
-Eres extraño… De nuevo te has quedado como soñando despierto…
(…Que te he encontrado)
—
-Disculpa… La música de tu móvil… No es para menos que para soñar…
-¡Ah! -responde sonrojándose un poco -A mis compañeros de trabajo a veces le molesta, cuando dejo mi móvil olvidado, me llaman y suena por más de 5 segundos, empiezan a quejarse…
-Yo no me quejo Pink Floyd es genial… -Y al decir el nombre del grupo, el rostro de la joven se vuelve un reflejo del asombro y la alegría que mostré unos segundos atrás.
-Es increíble -responde después de unos segundos -que en un lugar como éste pueda conseguirme a otra persona que los escuche. -Y dice esto último con un gesto de admiración y respeto, que me hace entender al instante que para ella -como para mí- los Floyd no son sólo otro grupo de música…
-Cierto, ¿no? Yo también pensaba que mi escritorio era el único lugar donde revivían a cada instante David, Waters, Syd…
(No sabía que también vivían en tu móvil… en tu alma… En tu corazón).
-¡Syd! Sobretodo él me encanta, -contesta- las canciones del inicio del grupo. Claro, son muy sicodélicas, no todos pueden entenderlas…Así pasamos parte de la tarde, cada vez adentrándonos más en la vida de nuestros músicos, de nuestros heroes. De nuestros amigos… Mientras el sistema seguía dándonos la bienvenida y pidiendonos una contraseña…
-Y lo mejor es que todos aún viven -Culminaba ella -No importa que sepamos que nunca volverán a estar los cinco sobre un escenario… Aún cuando no haya esperanza, pero sea posible de alguna forma… Es difícil explicar…-Al menos sabemos que mientras estamos hablando, ellos están en algún lugar, tal vez pensando en ladrillos, conciertos, canciones, gnomos o unicornios.
Us and them…
-Disculpa un segundo… Tengo un mensaje de mi jefe ¡El sistema! Lo olvidé por completo…-¡Ah! Enseguida te explico, no te preocupes, es bastante intuitivo y siempre tienes un botón de ayuda que…
—
Son las 6 de la tarde. Hace quince minutos dejé su oficina. Entre mis manos guardo, como si fuera un tesoro, una tarjeta con su número… Dentro de poco la llamaré, y, en algún lugar de esta capital, volverá a sonar Us and them
6 de la tarde. Sobre las avenidas congestionadas, cantidades impresionantes de smoke, ruidos y gritos son arrojados, como la tos y la flema de un gran criatura enferma; la gente camina sin brillo en la mirada, sin metas, sin sueños: cansadas de este ir y venir sin sentido. En un rincón, un hombre con un delantal deja caer dos bolsas grandes de basura; en la esquina unos policias le piden los documentos a un motociclista; a mi lado una señora de unos 70 años me pide que la ayude: por lo que más quiera. Me detengo a sacar mi cartera, el reflejo del sol, en un charco sucio, golpea mi cara…
Es un día hermoso.
4 comments
25/09/2006 at 10:09 am
nika
te leo y me parece que vives en una ciudad de sonámbulos sin alma, cuidado, porque pueden intentar robarte la tuya, hay quien hace cualquier cosa por obtener aunque sea sólo un trozo de alma.
abrazos
25/09/2006 at 12:10 pm
pati
me encanta lo que escribes cuando leo siento todo lo que tu sientes y me gusta mucho sigue asi por favor
26/09/2006 at 11:05 am
Ojos
…tratar de adaptar a las personas a lo que deseas no es el camino mas factible….deja de buscarla que ella te buscara a ti……
Besos…
27/09/2006 at 6:21 pm
Mila
Síguelo!!!!!! me vas avolver loca con estos fragmentos… la llama o que?????????