La chica me devuelve la mirada extrañada: al parecer me quedé observándola con más avidez y por más tiempo de lo políticamente correcto. Esta sociedad dicta una serie de reglas, y yo, por estar la mayor parte del tiempo tratando de mirar lo que está por encima, por detrás, por dentro de lo que es, en apariencia, la vida: paso por alto todas esas exigencias; entonces siempre quedo como mal educado, irresponsable, inadaptado, insocial, presumido, y tantos adjetivos que la gente me impone como calcomanias a un paquete.
Así siento que mi vida pasa de unas manos a otras, cada vez acumulando más y más etiquetas; que a veces pegan sobre otras etiquetas: contradiciendose, anulándose unas a otras; y en vez de aligerar el camino, hacen la carga cada vez más pesada. Al final ninguna de estas personas que intentan resumir todo mi ser con una o dos etiquetas, me conoce realmente: a lo sumo entienden una pequeña parte de mí, y a veces hasta en eso se equivocan. No, nadie sabe quien soy del todo…
Excepto ella…
¿Será ella realmente?
Mientras lucho por no sonrojarme, volteo la mirada a donde está mi jefe: éste a su vez observa con desagrado la ropa que llevo puesta: hoy me vestí con lo primero que saltó a la vista cuando me levanté ¿Para qué molestarme? Si todos los días es lo mismo, dije. Y ahora, ¡Cómo desearía estár mejor preparado para esta ocasión! En la vida hay multitud de oportunidades esperando por aparecer a nuestra vista: pero sólo pueden aprovecharlas quienes están preparados, en el momento que éstas llegan. De improviso.
Mi jefe nos presenta. La chica me saluda amablemente (sus dedos son tan dulces). Caminamos a su oficina, despacio y conversando con tranquilidad: mientras, dentro de mí se agita un remolino de pensamientos, que se debaten y se reprochan por bajar la guardia: justo en el momento indicado. ¿Y si ella es sólo otra chica más? Intento justificarme. He estado tanto tiempo esperando este momento y justo cuando parece llegar, trato de persuadirme de que no es así ¿Por qué? El ser humano está tan acostumbrado a la costumbre que aún cuando los cambios que se vislumbran, parecen ser para mejor, nos da miedo dar el salto, salir del círculo, de la cárcel que es nuestras vidas. Preferimos seguir en la comodidad de lo seguro: aunque sea una seguridad mediocre.
¿Es ella? No, tal vez no lo sea…
-Te veo un poco pensativo -dice, suavizando sus palabras con una sonrisa fugaz y sincera
-¿Sí? No, no es nada…
-Esta es mi oficina -dice girando la perilla para entrar: pero la puerta está cerrada.
-Oh, otra vez se me cerró la puerta y no tengo la llave…
-Te pareces a alguien que yo conozco -digo sonriendo
-¿Sí? Imagínate, tantas cosas importantes que uno tiene en mente, que a veces descuida lo más sencillo
(A mí me pasa lo mismo -no logro diferenciar si dije o pensé esto último)
-Espérame un momento -Y vuelve en un par de minutos con la llave de la oficina -Aquí es, pasa -me dice
—
Nos sentamos. Le pido que escriba la dirección en su navegador para acceder al sistema. Ella la escribe con soltura. El sistema nos da la bienvenida y nos pide la clave. Empiezo a dictarla, un poco cansado por el combate que hace poco se llevo en mi mente, sin que nadie lo notara…
En este momento empieza a sonar el móvil de la joven… El sonido del tono llega poco a poco a mí con la familiaridad y el sentimiento fantasmal de un recuerdo de la infancia: ¡Es una canción de Pink Floyd! ¡Us And Them!
Me quedo atónito, apenas puedo creerlo… Pensé que en este edificio, esa canción sólo sonaba en mi escritorio…
-Disculpa, es mi móvil. Dame un segundo, por favor -dice ella
-Buenas tardes, director ¿Cómo está? Estoy con el analista en la oficina. Sí, todo va bien… -dice la chica mientras me güiña un ojo. De nuevo noto que estoy observándola con demasiada avidez.
Pero esta vez no puedo apartar mis ojos de su rostro.
3 comments
19/09/2006 at 3:23 pm
nika
todo súper bien, salvo en lo de “Hola, jefe”, no creo que nadie hable así, por lo menos que le diga Sr. X o lo llame por su nombre, todo depende, y la palabra “guiñándome” que se me hizo un trabalenguas, del resto la historia se despliega cada vez con mayor calidad y te agradezco infinitamnete utilizar los signos de interrogación al principio y al final (como nuestro idioma lo requiere), no mucha gente lo hace.
besos
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19/09/2006 at 6:02 pm
Duilio
Corregido Nika: muchas gracias. Un besote :-*
23/09/2006 at 8:22 pm
Valkyrie
Gracias por esas letras tan lidas que me alimentan mi alma!!!!!
Un beso grande amiguitoooooo