El Extranjero, 5

Desde que empecé a escribir estos relatos las visitas se han duplicado, así que quiero darle las gracias a todos. A veces, este blog me proporciona la sensación de compañía que no obtengo usualmente.

Escribí éste fragmento y la parte 6 el domingo en un semisueño, sentado sobre mi cama. Tuve más tiempo de retocarlo que lo usual, espero que les guste.

Apenas dan las 5:00 p.m. Salgo del trabajo. Decido salir temprano porque la sensación de que algo va a suceder ya se ha vuelto molesta, y me empuja como un imán.

Salgo a la calle, miro atento hacia los lados. Como esperando encontrar algo distinto. Pero todo sigue igual. Las personas caminan de un lado a otro con expresiones de color gris en sus rostros. El humo, los semáforos, la tranca de autos. Los conductores insultándose entre ellos; otros semidormidos al volante, soñando con estar en la playa a la que solían ir de jóvenes, tocando guitarra y olvidándose del mundo. Algún otro con ganas de bajarse del auto y salir corriendo, porque su vida es muy importante para perderla en una cola.

Todo sigue igual. Excepto yo, que aún estoy esperando algo… ¿Qué?

Camino indeciso entre tomar un autobús o regresar en metro, entre si ir a cenar a algún centro comercial, o comprar ropa o libros. Dudo temeroso. Lo que sea que deba encontrar puede estar a un paso de distancia, y yo puedo ganarlo o perderlo, con la más mínima decisión. Así de fácil. Creo que el destino depende de mis manos.

¿Depende realmente?

Lo que sea que va a pasar, pasará; me digo para poner los pies en el cemento y moverme, que los demás transeúntes ya empiezan a quejarse.

Llego a la estación otro día de trabajo, y todo sigue como si nada, como si mi intuición me hubiese tomado el pelo.

El andén está tan lleno de personas que me voy a uno de los extremos, y me subo en el primer vagón.

El metro empieza su curso y puedo ver a través de la ventana de la puerta del vagón, como avanza el tren por los túneles, como un gusano entre la tierra.

-¿Me da un permiso, señor? Me dice un niño de 8 años, que quiere ponerse delante de la ventana, para ver el recorrido. Yo me aparto y me quedo mirando al niño.

Y retrocedo 14 años en el tiempo. Retrocedo al día que mi mamá me llevó a conocer la capital, y recorrimos en metro todas las estaciones. Y miro al niño, y ese niño soy yo.

Y siento cuan apasionante puede ser la vida, a ratos, sólo si prestamos un poco de atención. Pero no, esto no es lo que iba a suceder. Aún el presentimiento sigue pegado a mí, molestándome como una piedra en el zapato.

-Estación recuerdos de la infancia, dicen por el micrófono, y el niño se baja.

Una pareja se sube y las puertas se cierran. Seguimos hacia la estación mal agüero.

Mis ensoñaciones y pensamientos se detienen, siento el cansancio de todo el día de trabajo, mientras veo las caras largas de los demás pasajeros.

No. Pese a lo agotado que ando, abro el libro que llevo e intento leer. Intento trasportarme a otro mundo y no dejar que éste me hunda. Es lo que siempre he hecho, lo que tantas fuerzas me ha dado…

Le doy vuelta a la primera página cuando empiezo a sentir un olor extraño. “Lo que faltaba� me digo.

Pero el olor persiste y se me hace familiar… Es un olor a… quemado… Y de inmediato lo confirmo viendo como el vagón comienza a llenarse de humo.

La gente gris se aturde, despierta, grita, presionan la alarma… El vagón cada vez está más cubierto por el humo, y sea hace más difícil ver y respirar.

¿Se está incendiando el tren?

¿Cómo te Sientes Hoy?

Autor

Duilio / Venezuela

solo[arroba]otrotiempo.com

Aficiones:
Pink Floyd / Yann Tiersen
Alan Parsons Project
Radiohead / Coldplay / u2
Supertramp / Soda Stereo
Henry Miller / Dostoievski
Camus / Rimbaud / Baudelaire
H. Michaux / Ortega y Gasset
Werther / Rojo y Negro
La Náusea / Hamlet
Por quien doblan las campanas
El Retrato de Dorian Gray
Luna / Atardeceres
Estrellas / Estrellas fugaces
Leer / Escribir / Estudiar
Nadar / Hacer ejercicios
Programar / Diseñar
Guitarra / Ingles / Frances
Almas gemelas / Cosas sublimes...

Cita

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía." Simón Bolívar.

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7 comments

La literatura no se aprende, no se memoriza, se siente.

Esto, es literatura.

SIGO EN SUSPENSO!!! Hey la priemera vez que fui a la capital y me subi en el metro fue para ir al Museo de los niños, andabamos con tu mama, mi papa, Tú, Angie y yo, recuerdas!?

es que en nuestras ciudades reina el realismo mágico junto a lo real maravilloso, por eso no es extraño que el pasado, disfrazdo del niño o la niña que fuimos, nos pida un permiso en el metro.

abrazos

Ile: :*

Lacho: de verdad no me acordaba, pero hiciste que el recuerdo me viniera a la mente. Parte de la confianza que rápidamente tomé viviendo en Caracas y alguna inspiración de estos escritos viene de esos viajes. Luego mencionaré un poco más.

Nika: muy hermosa tu apreciación. ese episodio del niño sí que es totalmente autobiográfico.

Y lo cortas así…? hey eso no es justo eh!!..

Tienes madera muchacho y cada día me convences más… si te decides a editar tu obra seré un lector de la misma…

Saludos… éxitos..!

y yo podria conseguirte la editorial………. besitos

Hey Koyo-t, Mariana… Take it easy!!!

Creo que aún me falta mucho camino que recorrer antes de crear y publicar una obra… Pero lo haré, lo haré…

in some sunny day.

Gracias por todo su apoyo ^_^