Desde que empecé a escribir estos relatos las visitas se han duplicado, asà que quiero darle las gracias a todos. A veces, este blog me proporciona la sensación de compañÃa que no obtengo usualmente.
Escribà éste fragmento y la parte 6 el domingo en un semisueño, sentado sobre mi cama. Tuve más tiempo de retocarlo que lo usual, espero que les guste.
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Apenas dan las 5:00 p.m. Salgo del trabajo. Decido salir temprano porque la sensación de que algo va a suceder ya se ha vuelto molesta, y me empuja como un imán.
Salgo a la calle, miro atento hacia los lados. Como esperando encontrar algo distinto. Pero todo sigue igual. Las personas caminan de un lado a otro con expresiones de color gris en sus rostros. El humo, los semáforos, la tranca de autos. Los conductores insultándose entre ellos; otros semidormidos al volante, soñando con estar en la playa a la que solÃan ir de jóvenes, tocando guitarra y olvidándose del mundo. Algún otro con ganas de bajarse del auto y salir corriendo, porque su vida es muy importante para perderla en una cola.
Todo sigue igual. Excepto yo, que aún estoy esperando algo… ¿Qué?
Camino indeciso entre tomar un autobús o regresar en metro, entre si ir a cenar a algún centro comercial, o comprar ropa o libros. Dudo temeroso. Lo que sea que deba encontrar puede estar a un paso de distancia, y yo puedo ganarlo o perderlo, con la más mÃnima decisión. Asà de fácil. Creo que el destino depende de mis manos.
¿Depende realmente?
Lo que sea que va a pasar, pasará; me digo para poner los pies en el cemento y moverme, que los demás transeúntes ya empiezan a quejarse.
Llego a la estación otro dÃa de trabajo, y todo sigue como si nada, como si mi intuición me hubiese tomado el pelo.
El andén está tan lleno de personas que me voy a uno de los extremos, y me subo en el primer vagón.
El metro empieza su curso y puedo ver a través de la ventana de la puerta del vagón, como avanza el tren por los túneles, como un gusano entre la tierra.
-¿Me da un permiso, señor? Me dice un niño de 8 años, que quiere ponerse delante de la ventana, para ver el recorrido. Yo me aparto y me quedo mirando al niño.
Y retrocedo 14 años en el tiempo. Retrocedo al dÃa que mi mamá me llevó a conocer la capital, y recorrimos en metro todas las estaciones. Y miro al niño, y ese niño soy yo.
Y siento cuan apasionante puede ser la vida, a ratos, sólo si prestamos un poco de atención. Pero no, esto no es lo que iba a suceder. Aún el presentimiento sigue pegado a mÃ, molestándome como una piedra en el zapato.
-Estación recuerdos de la infancia, dicen por el micrófono, y el niño se baja.
Una pareja se sube y las puertas se cierran. Seguimos hacia la estación mal agüero.
Mis ensoñaciones y pensamientos se detienen, siento el cansancio de todo el dÃa de trabajo, mientras veo las caras largas de los demás pasajeros.
No. Pese a lo agotado que ando, abro el libro que llevo e intento leer. Intento trasportarme a otro mundo y no dejar que éste me hunda. Es lo que siempre he hecho, lo que tantas fuerzas me ha dado…
Le doy vuelta a la primera página cuando empiezo a sentir un olor extraño. “Lo que faltaba� me digo.
Pero el olor persiste y se me hace familiar… Es un olor a… quemado… Y de inmediato lo confirmo viendo como el vagón comienza a llenarse de humo.
La gente gris se aturde, despierta, grita, presionan la alarma… El vagón cada vez está más cubierto por el humo, y sea hace más difÃcil ver y respirar.
¿Se está incendiando el tren?
7 comments
17/07/2006 at 9:07 am
ile
La literatura no se aprende, no se memoriza, se siente.
Esto, es literatura.
18/07/2006 at 11:29 pm
lacho...
SIGO EN SUSPENSO!!! Hey la priemera vez que fui a la capital y me subi en el metro fue para ir al Museo de los niños, andabamos con tu mama, mi papa, Tú, Angie y yo, recuerdas!?
18/07/2006 at 11:32 pm
nika
es que en nuestras ciudades reina el realismo mágico junto a lo real maravilloso, por eso no es extraño que el pasado, disfrazdo del niño o la niña que fuimos, nos pida un permiso en el metro.
abrazos
19/07/2006 at 9:19 am
Duilio
Ile: :*
Lacho: de verdad no me acordaba, pero hiciste que el recuerdo me viniera a la mente. Parte de la confianza que rápidamente tomé viviendo en Caracas y alguna inspiración de estos escritos viene de esos viajes. Luego mencionaré un poco más.
Nika: muy hermosa tu apreciación. ese episodio del niño sà que es totalmente autobiográfico.
19/07/2006 at 1:51 pm
Koyo-T
Y lo cortas asÃ…? hey eso no es justo eh!!..
Tienes madera muchacho y cada dÃa me convences más… si te decides a editar tu obra seré un lector de la misma…
Saludos… éxitos..!
20/07/2006 at 12:43 am
Mariana
y yo podria conseguirte la editorial………. besitos
20/07/2006 at 11:43 am
Duilio
Hey Koyo-t, Mariana… Take it easy!!!
Creo que aún me falta mucho camino que recorrer antes de crear y publicar una obra… Pero lo haré, lo haré…
in some sunny day.
Gracias por todo su apoyo ^_^